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Declaración de Solidaridad con los guatemaltecos detenidos en la redada de ICE en Postville, Iowa
Por guatemaltecos residentes en los EE UU - Guatemala, 4 de junio de 2006

“Nadie merece ser sometido a arrestos, detención o exilio de manera arbitraria”.
Artículo 9, Declaración Universal de los Derechos Humanos

Como Guatemaltecos (por nacimiento y por origen de nuestros ancestros) y ahora viviendo en los Estados Unidos, condenamos muy enfáticamente la redada que se llevó a cabo en Postville, Iowa, y que ha sido históricamente la más grande que se haya visto en un solo lugar de los Estados Unidos. De los 390 trabajadores detenidos, según nos informan, cerca de 300 son de Guatemala.

De acuerdo con las estadísticas de las Naciones Unidas, más de 125 millones de personas en muchas partes del mundo viven y trabajan fuera de sus países de origen. La migración humana es un fenómeno mundial empeorado por la guerra, la persecución, la desigualdad económica y social, los desastres ecológicos y la pobreza. La migración internacional continuará hasta que se eliminen las causas subyacentes que han forzado a la gente a abandonar sus países de origen.

Como Guatemaltecos, estamos muy familiarizados con las violaciones a los derechos humanos y el impacto tan duradero que tienen. Durante los 36 años de guerra civil en Guatemala 200,000 personas han muerto o desaparecido y un millón y medio de personas se vieron forzadas a desplazarse a otras partes del país o a salir del país. Con financiamiento y entrenamiento de los Estados Unidos se sostuvo la guerra civil – dejando al país en una situación caótica y forzando a muchos guatemaltecos a huir. Tanto los que podemos firmar públicamente esta carta, como nuestros hermanos y hermanas que están en los centros de detención y no la pueden firmar, venimos a los Estados Unidos huyendo de los efectos de la guerra civil de décadas, financiada por los Estados Unidos. Ahora que más de 300 guatemaltecos esperan en una cárcel de Iowa, te queremos pedir que nos acompañes en nuestra pena y aflicción, y que protestes por esta ironía tan obvia.

De acuerdo con la constitución de los Estados Unidos, todas las personas que residan en este país, independientemente del estado migratorio, tienen derecho al debido proceso legal. A pesar de que en los Estados Unidos nos hemos comprometido a acatar los principios de democracia y justicia, cientos de personas están siendo detenidas, y a menudo no se les da acceso a abogados ni se les permite comunicarse con sus familias. Muchos temen la terrible posibilidad de ser regresados a un lugar que quizá ya no reconocen como su hogar, o a un lugar en el que no podrán ganar lo suficiente para sobrevivir. En el caso de Guatemala, no debemos olvidar los desafíos adicionales de volver a un país que ha sido devastado por las décadas de guerra civil. En la política de Estados Unidos de detener y deportar a la gente no se toman en cuenta estas realidades.

Las recientes redadas de Postville hacen surgir de nuevo estas preguntas sobre el papel que juega constantemente el gobierno de los Estados Unidos en las vidas de los guatemaltecos. Sin embargo, a diferencia de lo que pasaba en los años de guerra, ¡Ahora tenemos la oportunidad de hacer prevalecer los valores fundamentales de democracia y justicia en los Estados Unidos! A nombre de nuestros hermanos y hermanas que están detenidos, queremos hacer un llamado para que su trato sea transparente, justo y humano, de acuerdo con nuestras normas constitucionales de un debido proceso legal e igualdad de protección. Creemos que todos los seres humanos en este país tienen derecho a que se les trate con dignidad y respeto, aun en situaciones de detención o arresto. Aunque nada puede subsanar la destrucción causada por décadas de guerra civil en Guatemala, se nos presenta ahora un momento para que nos mantengamos firmes y no permitamos que continúe el legado de nuestro gobierno, ni en el presente ni en el futuro. ¡Compañeros Guatemaltecos, únanse a nosotros!

Amalia Anderson, Carlos Ariel, Axel Fuentes, Ana Nájera Mendoza, Reginaldo Haslett Marroquín, Pedro Sosa

Fuente: Fundación para la Justicia y la Defensa de los Derechos Humanos-FUNJUDEH


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