Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 5 - 2008

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

TESTIMONIO Y ENTREVISTA DE CESAR ARMANDO CATALAN MURALLES SOBREVIVIENTE DE LA MASACRE EN LA ALDEA JOSEFINOS
Por la Asociación de Familiares de Detenidos-Desaparecidos en Guatemala, FAMDEGUA - Guatemala, 12 de enero de 2008

Mi nombre es César Armando Catalán Muralles. Yo estuve viviendo hace aproximadamente 14 años en la Aldea Josefinos , cuando a eso del 29 de abril de 1982 sucedió una tragedia muy grande, la cual muchas personas pudieron darse cuenta. Cuando masacraron la aldea yo pude... dejaron muertos a 5 personas de mi familia.

A eso de las 12:30 de la noche empezó una balacera en la entrada de la aldea. Cuando eso, mi papá nos recordó, nos dijo que nos calzáramos y que nos vistiéramos porque venían destruyendo a la gente. Nos vestimos, nos alistamos y estuvimos a la espera de lo que sucedía. Momentos después iniciaron a disparar hacia dentro de la casa de nosotros, entonces mi papá me dijo que abriera la puerta lo cual yo obedecí. Estaban disparando a lo loco para dentro de la casa. Mi papá dijo que él no debía nada y salió para hablar con los que estaban disparando, tomó en sus brazos a mi hermanito Rony Amilcar y, cuando él les habló y les dijo que no lo mataran porque él no debía nada, cayó muerto. Después agarré a mi mamá de la mano, abrí la puerta del otro lado y llegué a inmediaciones del corredor y le dije que nos fuéramos huyendo por nos iban a matar, entonces ella me dijo: "No mi hijo, ya mataron a tu papá que nos terminen". Mi mamá intentó entrar a la casa pero cuando quiso ir al otro lado una bala la cruzó del costado, abajo del seno, pero ella cayó boca abajo. Llevaba en sus brazos a mi hermana Azucena Catalán Muralles quien sobrevivió y a quien, el tipo que entró disparando a la casa, le propinó un puntapie en la frente.

Después de suceder eso, cuando vi que no había nadie quién por nosotros, me escondí debajo de una mesa, en el suelo. Debajo de la mesa había un bote de pintura y un baño con ropa, pero por el costado de mi brazo yo estaba viendo lo que sucedía. Se calmó la balacera y entró a la casa un tipo a quien yo lo estaba observando como a una brazada de distancia (1.60 mts. aproximadamente) de donde me escondía.

Mis hermanos Edwin Rolando y Olga Marina estaban sentados en una cama, entonces el tipo les disparó y mis hermanos cayeron hacia atrás. Pasados ciertos minutos se esuchó una voz afuera, que me imagino era el jefe de ellos, que le dijo: "Ey vos, salite". Entonces el tipo que se encontraba dentro de la casa, inmediatamente se salió, pero en la salida que él tuvo le pasó pegando la patada a mi hermanita en la frente, pensó él que la había matado de la patada pero sólo le dejó marcada la bota. Después pasó degollando a mi papá y a mi mamá. Cuando él salió yo me levanté y tomé a mi hermanita que todavía estaba de pecho y a quien le dió la patada en la frente, me la eché en los brazos y empezé a salir. Cuando estaba saliendo, mi otra hermanita me agarró de una pierna la agarré de la mano y le dije: "No tenés que llorar porque sino nos matan".

Nos fuimos a esconder a una aguada que estaba cerca del sitio de nosotros, en ese lugar pasamos la noche, pensando también que otro día iban a estar ellos ahí y que nos iban a matar pero... en eso se me vencieron ellas del sueño y las acosté a un lado, me quité la camisa y se las tendí, me quedé con los brazos cruzados pensando a dónde me iba a ir porque no tenía familiares. Amaneció, me levanté y me dirigí al monte para llegar a la casa para ver qué era lo que quedaba, entré a la casa y no había nada.

Después me dirigí al hoyo donde estuve escondido para pensar qué era lo que hacía, cuando un señor andaba buscando a un hijo que se había perdido y me preguntó qué hacía en ese lugar, a lo que le respondí que estaba escondido, pero yo pensaba que era uno de esos tipos y me dije: Hoy sí ya nos mataron. El me dijo: "Salite, ya hay gente en una iglesia y están haciendo café, andate para allá". Bueno le respondí, agarré a mis hermanitas y me las llevé. Estando allá platiqué con un maestro que me daba clases, a todo esto yo tenía la edad de once años cuando sucedió eso, el maestro me preguntó para dónde me iba ir yo, le respondí que no tenía para dónde, que una madrina estaba en Las Cruces pero que no sabía dónde vivía.

El me dijo: "Andate para Las Cruces, yo te voy a ir a recoger y te vas conmigo para Flores", así fue como me vine de ahí. Entonces me fui para la iglesia y de la iglesia nos fuimos de regreso a la casa para que yo pasara a verlos a ellos (padres asesinados), que los iban a registrar para ver qué tenían. Sólo a mi me dejaron entrar a la casa porque dijeron: "Sólo Armando que entre porque las pequeñas se pueden enfermar". Cuando yo entré salió otra mi hermana que estaba debajo de una cama, pasó toda la noche escondida, ella se llama Dora Elizabeth Catalán Muralles, fue la otra que se libró. Otro día salimos nosotros de esa aldea (Josefinos) y ellos (padres) se quedaron tirados en la casa, ya no nos dimos cuenta si los enterraron o los tiraron. Después me contaron que a ellos los habían enterrado, y desde esa fecha nosotros nos venimos para Las Cruces, hasta el día de hoy que estamos acá.

En cuanto al tipo que entró a la casa yo pude notar que él usaba botas militares de suela, pantalón y camisa camuflajeados y sombrero militar. Entonces puedo decir que fue el ejército el que hizo eso. Ese día de la masacre, por la mañana, la subversión entró a Josefinos y reunió a la población y sacó a un muchacho que trabajaba con el ejército. Después cuando el ejército bajó tuvieron un encuentro, se agarraron como unas cinco ó seis horas, nosotros estábamos trabajando en la parcela con mi papá, entonces mi papá dijo que era un entrenamiento que tenían los soldados porque ya era mucho el agarre que tenían, pero lo que pasaba era que se estaban disparando los dos bando por la aldea Josefinos, y en la noche fue la destrucción de Josefinos.

Mi papá se llamaba Francisco Catalán Pérez y mi mamá María Inés Muralles, quienes fallecieron, o sea que en total de los familiares que murieron en Josefinos son cinco. Esto es lo que yo pude experimentar, algo que yo he tenido guardado desde hace 13 años que fue cuando sucedió eso, hasta hoy día que he podido sacarlo a luz acá.

Algo muy importante, ya que tratan de ver cómo se exhuman esas osamentas, es que yo pienso que si lo hacen con un sentido correcto está bien. La realidad es que es muy doloroso eso, volver a recordar esos tiempos.


¿VISTE COMO ANDABAN VESTIDAS LAS PERSONAS QUE HICIERON ESO EN JOSEFINOS ?

Sólo al que entró a la casa. Utilizaba equipo militar, sus dos tolbas, cantimplora, michila racionera y el arma era un fusil Galil. Cuando nosotros vimos el otro día en la mañana habían volcanes de cascabillos, hasta tiros enteros calibre 5.56 milímetros el cual usa el Galil, fue el arma que se utilizó antes porque hoy creo que fue el M-16 el que reemplazó a ese fusil.

¿ ME PUEDES DECIR LOS NOMBRES DE LOS CINCO FAMILIARES QUE FALLECIERON ?

Mi papá se llamaba Francisco Catalán Pérez, mi mamá se llamaba María Inés Muralles, mis hermanos Edwin Rolando Catalán Muralles y Rony Amilcar Catalán Muralles; mi hermana Olga Marina Catalán Muralles, son los cinco que fallecieron.

¿ RECUERDAS LAS EDADES DE ELLOS ?

Rony Amilcar, que era el más pequeño, tenía 3 años aproximadamente; Olga Marina tenía 10 años; Edwin Rolando tenía 12 años, él era un año mayor que yo. Con respecto a las edades de mis padres no recuerdo exactamente pero, mi mamá tenía aproximadamente 32 años; ahora mi papá ya contaba con unos 40 años de edad.

¿ PUEDES RECORDAR EL TIPO DE ROPA QUE LLEVABAN TUS PADRES Y HERMANOS ?

Eso no lo recuerdo, en esos momentos uno no se fija en eso. Los zapatos que nosotros usábamos eran de marca Adoc, mi papá y mi hermano usaban zapatos de suela Adoc color negro. En el caso de las mujeres no recuerdo qué clase de zapatos usaban. En el caso de mi mamá, ella tenía dos coronas de oro, una en el colmillo superior derecho y otra en el incisivo superior derecho. A mi papá le hacían falta los dientes centrales e incisivos superiores.

¿ AHORA A TU EDAD, POR QUE PIENSAS QUE SUCEDIO LA MASACRE EN LA ALDEA JOSEFINOS ?

Bueno. La situación es de que esto sucedió porque se rumoreaba que la aldea estaba mezclada en la subversión, además la subversión visitaba cada poco la aldea y a cada momento habían combates con el ejército. Entonces el ejército llegó a la conclusión que posiblemente la población era la que combatía a ellos y por eso fue que el ejército acudió a destruír la aldea.

Nosotros sabíamos que iban a destruír la aldea, se escuchaba, pero como uno no debía nada nunca se preocupaba, pero es posible que los que debían huyeron más luego. En el caso de mi papá él era jefe de comisionados militares de Josefinos, eso era lo que lo hacía pensar que no le podían hacer nada. Ese fue el motivo por el cual, considero yo, el ejército destruyó esa aldea.

¿RECUERDAS SI EL EJERCITO ENTRABA CONTINUAMENTE A LA ALDEA JOSEFINOS ?

A Josefinos no mucho entraban pero sí patrullaban toda esa área, se mantenían soldados botados por todos esos lados. Nosotros mirábamos cuando pasaban, en ese tiempo usaban mucho el comando. Llevaban estufas y carretones donde llevaban sus mochilas, nosotros los mirábamos cuando pasaban en convoyes y cuando andaban patrullando.

De estos soldados no he visto a ninguno en Las Cruces, no recuerdo a ninguno que estuviera por aquí. La realidad es que en ese tiempo uno no tenía la oportunidad de platicar con un soldado amistosamente, en ese tiempo uno le tenía miedo al ejército y a la subversión también, no se tenía una amistad como hay ahora de platicar con ellos, todo mundo los miraba que pasaban y eso era todo, no sabíamos quienes eran ellos ni qué andaban haciendo.

La destrucción de Josefinos fue el 30 de abril de 1982, a eso de las 12:30 de la noche. Empezaron destruyendo a los de la Autodefensa Civil en la entrada de Josefinos, ellos fueron los primeros que murieron, y así siguieron para bajo hasta que llegaron a la casa de nosotros.

Mi papá tenía una parcela en Josefinos y la casa se quedó abandonada, todavía está el sitio que de vez en cuando lo voy a limpiar. El block, la madera, las camas, las láminas y la ropa se lo robó la gente, nosotros no sacamos nada, lo único que sacamos fue la ropa que llevábamos puesta.

¿ COMO HICISTE PARA LLEGAR A LAS CRUCES DESDE JOSEFINOS ?

En la mañana del día posterior, un señor que no sé su nombre me dijo nos fuéramos caminando para Las Cruces, entonces le dije a mi hermana Dora que se llevara en los brazos a mi hermana chiquita y yo me llevé a Aura Nely, así fue como nos venimos. Cuando veníamos más adelante nos dijeron que estaba el ejército en Los Batres, que habían unas tanquetas y que a la gente que iba de Josefinos la estaban matando. Fue otro susto para mí, porque salir de un problema y caer a otro es duro. Entonces el señor que venía conmigo me dijo: "Vámonos hijo, de todos modos ya mataron a tu familia, que nos terminen". El me dió ánimo. Caminamos hasta el lugar que le dicen Los Batres, en ese lugar nos encontró con su camión un señor que se llama Luis Guas que vivió en Las Cruces y que ahora vive en San Benito. El nos dijo: "suban al camión, los voy a dejar a Las Cruces". Así fue como llegamos a Las Cruces.

¿ CONOCES DE OTROS SITIOS DONDE EXISTAN RESTOS HUMANOS ?

Sí, en la parcela de nosotros que queda en Los Batres, en la entrada de San Diego, en la segunda parcela. Nosotros trabajando... yo siempre tenía la curiosidad de meterme a una gruta para ver si habían tepescuintles y cuzos en esta cueva. Cuando iba entrando vi un bulto, después me salí y les avisé que habían dos muertos. Entonces fuimos a dar parte al ejército, y el ejército llegó al lugar y sacó solamente las dos cabezas pero no sé qué las harían.

Actualmente todavía voy al lugar porque tengo una trampa para cazar tepescuintles, en ese lugar todavía están los huesos. Eran dos personas que, me parece, trabajaban en malaria porque uno usaba zapatos Adoc y el otro botas de hule. En la parcela de nosotros encontramos una jarilla, en la montaña, que creo que era donde movían el líquido. Según la versión de la gente, dicen que estas personas iban a fumigar a un cacerío que quedaba por el lugar. Posiblemente por ahí los mataron y los fueron a echar a la cueva.

FAMDEGUA


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.