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No hay guerrillas olvidadas en la Sierra de las Minas, sí hay comunidades despojadas de sus derechos
Por la Fundación Guillermo Toriello- Guatemala, 22 de octubre de 2009

Llama la atención el despliegue que el Periódico del domingo 17 dedica a un tema que titula la Guerrilla Olvidada. Sorprendentemente lo que nunca ocurrió durante el conflicto ni inmediatamente después es noticia de primera plana ahora. Obviamente dicho despliegue no responde a una preocupación sobre la grave situación que afecta a estas comunidades, en las cuales habitan excombatientes de la guerrilla, por parte de los promotores del mismo, sino a grandes intereses que están en el fondo y se traslucen. Por las menciones sin fundamento alguno que dicha publicación hace de la Fundación Guillermo Toriello nos vemos obligados a aclarar lo siguiente:

En primer lugar, es necesario afirmar y reafirmar con toda la claridad y responsabilidad que en la Sierra de las Minas no hay ni guerrillas ni olvidadas. Los Acuerdos de Paz, referidos al Cese al Fuego y a la Incorporación de los miembros de URNG a la legalidad fueron los más vigilados, asistidos e informados de todos los Acuerdos de Paz. Entidades internacionales y nacionales con participación de todos los actores involucrados, con la experiencia acumulada de diferentes procesos de desmovilización y desarme en coordinación con entes gubernamentales y URNG llevaron a cabo un proceso para identificar y verificar los integrantes de las diferentes categorías de incorporados, ubicar los campamentos de desmovilizados y preparar las condiciones para su incorporación inicial. Algunos de los mencionados en el reportaje están en los listados de desmovilizados. Este fue un proceso reconocido por la misión de verificación de MINUGUA como ejemplar.

Por otro lado la participación en los programas iniciales y la administración de los recursos destinados a la incorporación no fue responsabilidad de la Fundación Guillermo Toriello. En su gran mayoría fueron ejecutados por distintas entidades; verificados y auditados por los mecanismos de los fondos públicos de cada país u organismo cooperante.

No es posible ni creíble que hubiera un contingente guerrillero como el narrado en el desplegado, salvo como producto de un montaje manipulado.

En segundo lugar, es necesario aclarar que el Acuerdo de Incorporación, y otros acuerdos sumamente importantes para impulsar el desarrollo nacional, no han sido honrados plenamente por parte del Estado Guatemalteco. Incluso en algunos casos han sido deshonrados por los diferentes gobiernos después de la firma de la paz. De haberse cumplido los compromisos firmados por el Estado, las comunidades de la Sierra de la Minas y el conjunto de Guatemala estarían en otras condiciones sociales. Es necesario informar y dejar claro que no era la Fundación Guillermo Toriello la que incorporaba a los desmovilizados sino los programas del Gobierno, como lo establece claramente el Acuerdo de Incorporación que recomendamos conocer. A los gobiernos del postconflicto hay que pedir cuentas por su falta de voluntad y de cumplimiento, no a las entidades que demandamos reiteradamente su cumplimiento.

Sin el interés de entrar en un debate estéril con el señor César Montes, es preciso señalar que él ha sido parte de las instancias de gobierno como asesor contratado por el gobierno de Berger y del Fondo de Tierras, posiciones desde las cuales ha manipulado la situación de estas y otras comunidades, desde una perspectiva clientelar y asistencialista.

Situación que impide que organizaciones serias puedan trabajar conjuntamente con las comunidades para promover procesos autogestivos y demandar de manera consecuente las condiciones fundamentales para el ejercicio de sus derechos al desarrollo.

En tercer lugar, hay un problema grave que no menciona y que oculta el reportaje y sus promotores. El problema que afecta a la población q’eqchi’ del Valle del Polochic y de la Sierra de la Minas son los desalojos violentos de las comunidades, el despojo de sus derechos y la persecución y criminalización de lideres comunitarios, prácticas que a diario lleva a cabo la compañía minera, y con modalidades diferentes las agroindustrias de la palma africana, las empresas azucareras y de explotación maderera con intereses millonarios en la región. Dichas empresas de capitales transnacionales coaligadas desde el 2007 en una fundación para el supuesto fomento de desarrollo sostenible de la cuenca del Polochic, tienen cooptada a la Fundación Turcios Lima en calidad de cooperante de estos despojos. La prácticas de estas empresas, son violatoria a todo tipo de normativa y convenios internacionales, son cometidos ante la pasividad y complicidad de entidades del estado guatemalteco como acaba de ser denunciados con datos muy precisos por las comunidades de El Estor, por la Alianza para el Desarrollo Integral, el COS, organizaciones de derechos Humanos, entidades de las que forma parte la Fundación Guillermo Toriello, y por organismos internacionales como Amnistía Internacional.

FUNDACION GUILLERMO TORIELLO


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