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Vuelve la mula al trigo…
Por el Frente Nacional de Lucha por la defensa de los servicios públicos y los recursos naturales - FNL - Guatemala, 15 de noviembre de 2007

En el marco del actual proceso de transición entre un gobierno saliente y otro entrante, las derechas, a coro, insisten obstinadamente en que sus sueños dorados, es decir, el Plan Visión de País y las leyes marco que se derivan del mismo, deben ser aprobadas tan pronto como sea posible. Pero esta vez van más allá de la simple propuesta. En un artículo publicado por Prensa Libre en su edición de ayer, 13 de Noviembre, afirman impunemente que, en materia de políticas públicas, en Guatemala ya no hay nada más que plantear y que todo lo que había que decirse al respecto ya está dicho y contenido en ese nefasto Plan Visión de País.

Es decir, decretan la muerte de las ideas, el fin de todo debate, el cese de la evolución. A su juicio, ya todo fue discutido, consensuado, y sobran más palabras. Las declaraciones hechas del dominio del público por Prensa Libre ponen en evidencia el predominio de una actitud prepotente, altanera y envalentonada por parte de esas derechas que han hecho de Guatemala una especie de feudo particular, a cuyos habitantes sangran un día sí y otro también, sin importarles, en absoluto, la precariedad de las condiciones de vida que les imponen.

Aunque lo hemos señalado en ocasiones anteriores, al parecer es preciso repetirlo: El Plan Visión de País no es el resultado de un consenso nacional. Es una propuesta nacida desde el pequeño pero poderoso sector empresarial y responde línea por línea, letra a letra, a sus exclusivos intereses. Solamente la llevaron a consulta con los partidos políticos que tienen bancada en el Congreso y bien se sabe que, con la sola excepción del único partido de izquierda sobreviviente, todos esos partidos políticos y sus respectivos dirigentes no son otra cosa más que piezas carentes de voluntad propia, a las que las derechas mueven a su antojo sobre el tablero de la política nacional que tan celosamente controlan.

El Plan Visión de País no es legítimo. Los sectores populares y sus organizaciones jamás han sido consultados al respecto y, aunque las derechas crean que el pueblo es una masa amorfa a la que pueden moldear a su antojo, lo cierto es que está aprendiendo, y aceleradamente, a tomarse la palabra con todo derecho y razón.

El Plan Visión de País es profundamente anti-popular. Sus contenidos atentan, de manera flagrante, contra derechos básicos e irrenunciables que son patrimonio de la población, como:

· el derecho de los niños y niñas a recibir educación de calidad y gratuita proveída desde el Estado;

· el derecho de todo el pueblo a contar con un sistema de salud pública accesible, eficiente y suficiente, que le permita a cada ciudadano o ciudadana atender con prontitud sus necesidades de salud y recibir el tratamiento y el medicamento que sean del caso;

· el derecho de cada familia campesina a la tierra, como vía para producir la riqueza necesaria para garantizar a cada familia una vida digna y decorosa;

· el derecho ciudadano a transitar y vivir en un ambiente seguro, sin temor a los asaltos, a la muerte, a la violencia en sus múltiples formas.

El Plan Visión de País exonera al Estado del cumplimiento de sus obligaciones. La concepción privatizante contenida en todas y cada una de las Leyes Marco derivadas del Plan Visión de País eliminan obligaciones vitales del Estado, con lo cual lesiona, de manera severa, a cada familia que forma parte de los sectores populares. Trasladar obligaciones del Estado a manos del sector privado significa convertir el acceso a derechos en privilegio exclusivo de quienes puedan pagar por ellos. Y, si no es el Estado quien presta los servicios, entonces cabe preguntarse, ¿para qué pagamos los impuestos? El Plan Visión de País le permite al Estado adoptar una política digna de Poncio Pilatos, es decir, lo faculta para lavarse tranquilamente las manos ante sus obligaciones y, en lugar de cumplirlas, pasárselas a otros.

De aprobarse tal y como hasta el momento está concebido, el Plan Visión de País se constituiría en una imposición agresiva, que contribuiría a incrementar el de por sí creciente malestar popular y aproximaría al país al borde de la ingobernabilidad y del caos, situación que, suponemos, el nuevo Gobierno no aspira a construir. No sería razonable que generen condiciones para gobernar en un marco de creciente tensión y movilización social.

Ante la insistencia de las derechas para que, sin más ni más, el nuevo Gobierno le de luz verde al Plan Visión de País, el Frente Nacional de Lucha y las organizaciones que lo conformamos no podemos ni debemos guardar silencio. No seremos, nunca, cómplices de semejante atropello contra los derechos del pueblo. Bien cierto es el refrán que sostiene que “el que calla, otorga”, y, por lo tanto, no callamos. El Plan Visión de País no debe aprobarse, bajo ninguna circunstancia.

La agresión contra el pueblo y sus derechos, contenida en el Plan Visión de País, se convierte en la principal amenaza latente hoy por hoy. Y no sólo contra quienes hoy formamos parte de los sectores populares, sino de quienes aún no han nacido, cuyos derechos, desde ya, les serían negados. De aprobarse, el Plan Visión de País y sus leyes serían la peor cachetada en el rostro de un pueblo que creyó que, con el voto, podría mejorar las cosas.

En la lucha contra esta monstruosidad estamos y estaremos al lado del pueblo y respaldaremos cada acción tendiente a evitar que semejantes intenciones se materialicen.

Compartimos el texto íntegro del artículo de prensa al que nos hemos referido, para dejar en claro que no escribimos estas líneas porque se nos ocurran, sino porque, para todo el pueblo, suenan pasos de animal grande y peligroso. Agregamos el artículo para que se vea que no nos mueve el propósito de asustar a nadie con el petate del muerto. Partimos de informaciones públicas, claramente expresadas por quienes las protagonizan:

Prensa Libre, 13 de Noviembre del 2007
Segundo llamado a políticos
Aunque la UNE aún no define la agenda a tratar, los secretarios generales de partidos políticos serán nuevamente convocados para llegar a consensos de gobernabilidad. Esta vez Álvaro Colom quiere asegurarse de que lleguen todos, incluido su contrincante en la segunda vuelta.El presidente electo dijo que llamará personalmente a Otto Pérez Molina, del Partido Patriota, para que asista a la cita programada para el jueves.Eduardo Meyer, secretario general de la Unidad Nacional de la Esperanza, dijo que aunque ya se giraron las invitaciones para los políticos, aún no tienen las propuestas que se discutirán. “No vamos a responder a un interés mediático; lo daremos a conocer cuando lo hayamos discutido con el ingeniero Colom”, enfatizó Meyer.Rubén Darío Morales, secretario general del Partido de Avanzada Nacional, opinó que ellos parten de la idea de trabajar en una agenda de gobernabilidad. “Ya no hay nada que plantear, las políticas están incluidas en el Plan Visión de País; debemos trabajar para aprobar leyes pendientes en seguridad, educación, salud y desarrollo rural”, opinó Morales.Alfredo Vila, de la Gran Alianza Nacional, indicó que apoyarán las iniciativas que beneficien al país.Plan visión de paísAlgunas iniciativas incluidas en este plan, que sería retomado por los partidos políticos:
Ley marco de seguridad, que incluye la ley de armas y la de empresas de seguridad.
Ley de desarrollo rural.
Ley marco de salud para crear el sistema nacional de salud.
Reformas a la Ley de Educación.

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