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Ni la Desesperanza ni la Mano Dura, rescatarán al pueblo de su miseria y abandono
Por La Gotera, No. 17 - Guatemala, 31 de octubre de 2007

Escuchando la Radio Sonora, en su segmento EL PUEBLO HABLA pudimos constatar la vorágine que hace mucho tiempo vaticinamos en La Gotera se cernía sobre nuestro horizonte: el fascismo. Éste ya no es una posibilidad; es una realidad que cual vigorosa planta crece en los corazones de la gente.

El primero de los radioescuchas en intervenir en dicho programa, voz conocida por su infaltable participación y por la extraña facilidad con que consiguen comunicación con la radio, lanzó un pavoroso enunciado, a pesar de no ser el tema en ciernes, en medio de la brillante mañana: “hay que darle gracias a esos policías que mataron a esos “delincuentes” en El Naranjo, por librarnos de esas lacras. Si no fuera por ellos seguirían libres y felices”; los siguientes participantes, cual tenebroso juego diseñado con antelación –esa fue nuestra primera impresión-, expresaron similares comentarios, bajo la tutela de los conductores del programa que no tuvieron la menor intención de poner coto a esos comentarios. “La sociedad debería estar agradecida por la acción de esos policías; deberían otorgarles un sitial de honor en el panteón de los héroes”. Una fémina se lamentó que eso suceda “pero ni modo, también está de acuerdo con que los policías en representación del pueblo, hagan justicia…” y bla, bla, bla, hasta lograr atiborrar en la mente de los radioescuchas de esa radio, el menaje fascista que, para desdicha de la cordura, es la más escuchada a nivel nacional. Por supuesto, los apologistas del linchamiento tuvieron un éxito tremendo para hacer llegar su mensaje claro a todos los rincones del país: ir tras los “mareros” o cualquiera que pinte como tal para asesinarlos. Un llamado a la venganza, a la ejecución extrajudicial de los antisociales, entre los que se confunden los enemigos o simplemente los que les caigan mal. Incluso, aquellos a quienes “ellos” consideren pecadores –prostitutas, homosexuales, adúlteras, brujos y brujas, etc.- Un llamado a pasar por sobre el famoso Estado de Derecho del que tanto se jacta la burguesía y sus acólitos; pero, lo más siniestro y espeluznante es el llamado de los fascistas a fulminar de un tajo todo avance, por mínimo que éste sea, en el respeto a los Derechos Humanos y por ende, al debido proceso y al derecho que los ciudadanos tienen de declararse inocentes hasta que en juicio se les demuestre lo contrario.

Ese programa constituyó una conspiración fabulosa de los siniestros, utilizando a tontos útiles, lanzada al éter para esconder sus delitos de uniformar asesinos y desmovilizar a través del soborno y el miedo a fiscales y jueces. El perfecto escenario para que el crimen nazca, crezca y se reproduzca ineluctablemente en las convulsas praderas de nuestra nación.

No cabe duda que las clases dominantes han conseguido llevar a la población a este estado de ingobernabilidad tal donde ellos usufructúan a costa de la inseguridad y el terror. Contexto en el cual florecen otros negocios de mucha monta como el trasiego de drogas, de armas, de ilegales, de putas y putos que van desde niñitos hasta abuelos y, para cuidar de ese gran negocio, qué mejor que las policías privadas, los escuadrones de la muerte, el sicariato, la red de espionaje y ahora, la flamante Policía Nacional Civil fortalecida con elementos del Ejército Nacional. Negocio redondo donde se utilizan a las fuerzas del orden pagadas por la ciudadanía para resguardar negocios privados.

En ese escenario, se entiende entonces, que la campaña electoral también se caracterice por insultos y descalificaciones personales y una frivolidad que jamás contendrá la esencia de sus planes de gobierno. Sus planes no son esos que han someramente expresado en los escasos debates, sino las directrices, que dictadas por la burguesía para satisfacer sus intereses, expresan las acciones de cómo conseguir mayores réditos con la continuación de la venta de nuestros recursos naturales y energéticos. Durante quinientos años han hecho esto y cuando hubo un respiro auténticamente popular con la Revolución de Octubre, la derrocaron en contubernio con los gringos.

Por ello, ante la ausencia de planes que beneficien directamente al pueblo, los mal llamados partidos políticos han erigido una plataforma proselitista chusca y vulgar: “éste es mi mero gallo, que la mano aguada se vaya a ver adonde se va; que el 15 de enero empieza el combate hacia las maras y al crimen organizado; mano dura, cabeza y corazón; la violencia se combate con inteligencia; que seguiremos manteniendo las políticas exitosas del actual gobierno”, y toda una parafernalia de sandeces. Porque lo que les interesa es que la gran masa ciudadana avale con su VOTO MASIVO esos planes ocultos, esa agenda clandestina, esos acuerdos secretos realizados entre ellos y sus financistas, a quienes, por lo mismo, jamás dieron a conocer, y las transnacionales, y con ello, lograr la legitimidad suficiente para seguir realizando buenos negocios donde el desarrollo integral de los habitantes de este país jamás ha sido punto importante en ellos.

Para los pobres ni éxito ni modesto vivir; al contrario, en este gobierno de los oligarcas, los precios de los bienes cotidianos se han ido elevando continua y escandalosamente; la delincuencia se disparó como en ningún otro tiempo, ni siquiera en los años de la guerra, y la miseria se agigantó como nunca a pesar de las mentiras de los medios periodísticos. El crecimiento económico que ha habido ha sido para los grandes consorcios y las corporaciones multinacionales, no para la gente del común de la cual forman parte las grandes mayorías. Entonces, ¿de qué éxito hablan? Son y seguirán siendo ajenos a las necesidades del pueblo, por eso es necesario para éstos reforzar las medidas y los medios de represión. Y se inventarán nuevos. Seguirán utilizando el recurso del miedo como arma para desmovilizar la constante rebelión.

Uno y otro candidato que llegue a la presidencia implementará las medidas precisas que le ha ordenado el Imperialismo, donde las garantías constitucionales de los ciudadanos nunca contarán, en aras de la seguridad y el crecimiento de las inversiones y la libertad de los mercados para sus productos. De ahí, la necesidad de implementar el fascismo en cualquiera de sus dos variantes: la de los Patriotas con el general de las masacres, Otto Pérez Molina al frente o, la del blandengue Colom en cuyo gobierno estarán tomando las decisiones fundamentales los viejos y oscuros personajes de la contrainsurgencia. Los dos con el mandato de ofrecer mayor seguridad para los capitales.

La ciudadanía pues, no tiene una real alternativa democrática y popular. Los votantes, tanto los que creen que tienen control sobre su voto como los que acuerpan a uno de los candidatos, están ante una disyuntiva falsa. Entre una propuesta de esquema militarista de mano dura que apoya un sector del electorado desinformado y por tanto, engañado con el argumento de que el problema de la seguridad es independiente de todo lo demás y; la otra, de falsa civilidad con la cual tratan de engañar a otro sector del electorado que abraza la falacia de la modernidad y la democracia al estilo de los países desarrollados, especialmente de Europa. En ella, están todos esos izquierdistas oenegeros derrotados, resabios de la primera vuelta. Tristes personajillos autollamados de “izquierda”, cuyos análisis en los medios para descalificar el VOTO NULO o la ABSTENCIÓN, se centran en la estampa de buena gente que tiene Colom, incluso en su parentesco con el asesinado Manuel Colom Argueta. O, que contra el militarismo hay que votar por un civil que además es Socialdemócrata. A estos oportunistas, arrivistas y ofrecidos, realmente los tiene sin cuidado el sufrimiento de las grandes masas depauperadas; para ellos, lo que realmente cuenta es seguir parasitando con la limosna de la Cooperación Internacional, por tanto no desean cambios revolucionarios pues con ellos perderían su forma de vida y por eso, cual gallinas acosadas por el tacuazín, llaman lastimeramente al electorado para que acudan a votar, pues es un derecho alcanzado incluso con sangre. ¡Payasos!

Esto no lo saben los muy ignorantes o no quieren darlo a conocer, los muy canallas: que ni una ni la otra propuesta de la burguesía, son contrarias. Son los dos lados de una misma moneda, pues las dos están financiadas por el narco-militarismo y el narco-empresariado.

No hay que engañarse. Tanto Pérez como Colom cobijan dentro de sus filas a los capos de la droga cuyos negocios transitan desde el Cono Sur hasta Estados Unidos y a cuya cabeza están los narco-magnates del Departamento de Estado. Guatemala, simplemente para estos, es un eslabón más en la cadena de negocios: los del petróleo, la minería, los biocombustibles, la prostitución, la trata de los ilegales, la esclavitud adulta e infantil, la especulación financiera y por supuesto, los estupefacientes. Por ello, cualquiera que llegue al poder de los dos tendrá que seguir, por mandato imperial, propiciando y facilitando los negocios multimillonarios de las multinacionales en esos rubros. Los Tratados de Libre Comercio para eso han servido: para afianzar el control del Imperio sobre nuestros países dependientes donde la parte del león siempre será para éste y sus lacayos de las burguesías locales. Para los pueblos, solo miseria, sudor, lágrimas y sangre. Bajo este esquema de explotación de nuestros recursos energéticos y naturales, de nuestra fuerza de trabajo, aunado al latrocinio y la corrupción de cuyas jugosas ganancias se apropian las mafias regionales, entre grandes empresarios, burócratas de alto nivel y narcotraficantes, al pueblo solo le queda masticar el ajo. Por eso, lo volvemos a recalcar una y otra vez, no hay esperanza más que en la REVOLUCIÓN, no hay esperanza más que en la ORGANIZACIÓN DE LOS TRABAJADORES y su MOVILIZACIÓN. Sin esos fundamentos no podremos resistir con fortaleza, dignidad y amor a nuestras presentes y futuras generaciones, la DESESPERANZA que se afianzará con el gobierno de la UNE o LA MANO DURA de los Patriotas que ineludiblemente se dirigirá y ensañará contra los trabajadores y todos aquellos que osen enfrentar el futuro que nos ofrece la burguesía en cualquiera de sus dos ofertas.

La verdadera esperanza es la que nace en medio del pueblo pues, a pesar de todo ese clima terrorista implementado desde 1954 contra él, su organización siempre ha sido un hecho inevitable que ante los golpes y su presunta desaparición, se recompone una y otra vez con mayor conciencia y estatura moral que antes. Por ello, ante esa odiosa realidad para las clases dominantes, éstas han venido perfeccionando, en primera instancia, el espejismo de su democracia, pero cuando las masas toman conciencia a través de su sufrimiento diario, que esta democracia en manos de la burguesía se convierte en un artilugio más, sale a relucir la respuesta violenta que va, desde la aplicación de sus leyes que se ensañan contra los más pobres y todos aquellos que osen denunciar sus desmanes, hasta la persecución policíaca de sus cuerpos represivos oficiales y/o clandestinos, los cuales, uniformados o no, golpean, exilian, secuestran, torturan, desaparecen y asesinan extrajudicialmente a sus víctimas bajo el supuesto o falso señalamiento de ajuste de cuentas, rivalidad entre pandillas, líos entre narcos o crímenes pasionales.

El Estado burgués y su tónica Neoliberal, el único culpable del clima de terror que vivimos los pueblos en esta región, ha demostrado una vez más, ser un fracaso absoluto para desarrollar integralmente a los pueblos. A pesar de ello, en nuestro país las dos propuestas nos ofrecen más de lo mismo. La ridícula idea del derrame que afirma que mientras más ricos haya, más inversiones habrá y por ende todos, felices y contentos, es un fiasco.

Afortunadamente los que se dejan engañar cada vez son menos. Solo unos cuantos, en relación al total del padrón electoral, acudirán a las urnas -como lo hicimos ver en nuestro número anterior-. Nuevamente el ABSTENCIONISMO será el ganador absoluto, mientras el VOTO NULO Y EN BLANCO, para rabia de muchos columnistas de derecha o izquierda, será la TERCERA FUERZA ELECTORAL.

Los que acudan a votar por uno u otro candidato de la burguesía, será una pequeña parte de los empadronados pues, la mayoría del pueblo sabe que entre la DESESPERANZA y la MANO DURA, no existen alternativas reales que trastoquen nuestra miseria y desaliento, por genuino desarrollo y oportunidades de una vida mejor.

Esta farsa que se repite cada cuatro años, bajo las circunstancias presentes, no beneficia en lo más mínimo al grueso de la población que cada vez que pasa un gobierno de estos, ve mermados sus ingresos con relación al anterior. El gobierno de Berger se inauguró con el aumento al azúcar y al gas propano; durante toda su administración el alza a los productos básicos de consumo familiar han sido la constante, mientras el salario de los trabajadores se constriñe y el desempleo y la represión aumentan. Y, por si fuera poco se despide con el aumento desmesurado del pan, la gasolina y el gas propano. Entonces, ¿qué creen estos candidatos? ¿Qué vamos a regalarles lo único que podemos hacer aún con relativa libertad: votar? NO. Pues, solo los ricos gozan cada día que pasa de mayores fortunas, de mayores bienes y servicios para su disfrute y despilfarro. Mientras tanto, las comunidades rurales y las marginales urbanas, experimentamos un deterioro acelerado en nuestro nivel de vida; nuestros hijos cada día se acercan más a la miseria y nos vemos en la necesidad de incorporarnos al ejército de trabajadores informales e incluso, de menesterosos para poder paliar nuestras necesidades básicas. Nuestros niños y jóvenes se incorporan a las Maras para sobrevivir en un ambiente donde el más fuerte prevalece; donde la solidaridad y la humanidad han desaparecido casi por completo. En nuestros barrios, la insalubridad y la inseguridad se incrementan desmesuradamente y ya no existe comunidad rural segura que esté libre del hambre y la delincuencia.
Por eso, nosotros que nunca hemos estado invitados al banquete de los ricachones, de los terratenientes, de los dueños de fábricas y viviendas, no ganamos nada con avalar con nuestro voto a sus representantes. Ellos lo saben, por eso es que derrochan millones en sus campañas proselitistas. No escatiman en pagar trasporte para acarrear y pagar a los votantes y llevarlos a las urnas. No escatiman en subvencionar falsas encuestas para posicionar en la mente del electorado a sus elegidos; no les importa asesinar a los militantes más humildes de uno u otro partido para dañar a sus contrincantes electorales, pues al final el Sistema Electoral que fue diseñado para favorecer a los partidos de la burguesía, les devuelve su inversión al pagarles dos dólares por cada voto válido para su agrupación. Además, el ganador ya tiene asegurado, con el control del Estado, un flujo multimillonario de recursos para pagar las facturas y los compromisos adquiridos y olvidando las fricciones, las amenazas y las muertes políticas, en un gran abrazo cómplice, los otrora rivales políticos se funden para sellar el acuerdo de resguardar su sistema y con sus negocios, fusionar sus capitales. Se unen para defender ese procedimiento corrupto contra cualquier protesta y disidencia, porque saben que el negocio del Estado con la iniciativa privada de sus financistas paga con elevadas creces la inversión inicial. La política burguesa y sus campañas proselitistas millonarias cuatrianuales, son otro de los muchos negocios de los ricos para hacerse más ricos. Por todo ello, NO VOTEMOS o si nos vemos presionados para hacerlo, VOTEMOS NULO, pues con ello DESLEGITIMAMOS SU SISTEMA ELITISTA Y CORRUPTO DE ELECCIÓN.

Al igual que en su momento, la burguesía criolla necesitó el fascismo encarnado en Jorge Ubico, su títere, para detener la ola revolucionaria de 1944 y no lo pudo hacer, hoy necesita del fascismo de la mano dura de Otto Pérez Molina o el de las huestes militaristas de Álvaro Colom para detener la REVOLUCIÓN POPULAR que se cierne en su horizonte, hoy más amenazadora por la calidad de su crecimiento y su avance inexorable por el continente. En las vísperas de ese cambio mundial, la burguesía quiere retrasarlo el mayor tiempo posible o aniquilarlo totalmente, auxiliada, como siempre, por el Imperio que ve aterrorizado como los movimientos populares se asientan y lo cercan en sus campos vecinos; como pierde hombres y dinero en Irak y Afganistán en una clara derrota de sus hordas y como pierde credibilidad ante el mundo por su política terrorista, sustentadora de terroristas. Ya no es el imperio fuerte de antaño sino el tigre de papel en su economía y en su moral, pero con suficiente poder de fuego aún para arrastrar en su locura fanática a la humanidad entera a un baño de sangre y fuego.

Por eso, en el conocimiento de que Guatemala no termina en el Suchiate ni en el río Paz, que trasciende las selvas peteneras y el océano Pacífico, al estrechar nuestro pueblo sus manos con las manos de los pueblos de nuestra América y el mundo, nuestro deber, como ciudadanos conscientes y consecuentes; como REVOLUCIONARIOS, parte viva de la Comunidad Internacional, es no avalar con nuestro voto a la burguesía.



NO VOTES o, si te presionan para ello, VOTA NULO.

LA ABSTENCIÓN O EL VOTO NULO TAMBIÉN SON PARTE DE LA MOVILIZACIÓN POPULAR PARA DERROCAR A LA BURGUESÍA E INSTAURAR UN GOBIERNO POPULAR

La Gotera - Año 6 – Guatemala, noviembre de 2007 –No. 17-


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