Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 5 - 2008

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Los traficantes de la educación privada y los voceros de la burguesía: REPROBADOS
Por La Gotera, No. 1 - Guatemala, 31 de enero de 2008

LA PROPUESTA NEOLIBERAL PARA LA EDUCACIÓN BURGUESA: REPROBADA

Los detonantes que sirvieron para plantear nuestra opinión fueron algunos comentarios de columnistas de diferentes medios y el editorial de Prensa Libre, específicamente del sábado 26 de enero del presente año, sobre la Educación en general y la nota de promoción que de 70 fue bajada a 60 nuevamente por las nuevas autoridades.

Bajo esos parámetros, afirmamos que el lío no es por el valor de la promoción educativa, sino porque alrededor de esa decisión la visión neoliberal queda desnuda ante la opinión pública, no porque la alta o baja valoración sea sinónimo de calidad sino porque a través de esa argucia se pretendió dar por sentado que un incremento en la nota de promoción a nivel nacional representaba mayor conocimiento y por ende mayor “competitividad”. Fue así pues, como el negocio de muchos dueños de colegios privados de “vender” esa nota alta a sus egresados, claro, bajo un sin número de artilugios, y dar la imagen de que estos son más competitivos que los provenientes de la educación pública, se vino abajo. Con esa falsa imagen ahora contraatacan vendiendo a muchos incautos la mercancía de que la educación pública que bajó a 60 no sirve y por tanto siguen con la consigna de que hay que privatizarla, pues ellos van a seguir manteniendo la nota alta. Ese fue el mensaje que esbozó claramente el señor Mario Antonio Sandoval en su columna de hoy 28 de enero. Aquí si no hay lo que tanto le han restregado a la Ministra Molina: de que el que realmente manda en el Ministerio es Joviel. Ellos, sin ningún tapujo pretenden mantener su nota fuera de las órdenes del Ministerio. Bueno, tan acostumbrados a hacer lo que les venga en gana en sus feudos educativos mal llamados colegios, se envalentonan con estos argumentos de un columnista que llama así a la insubordinación cuando conviene defender sus intereses clasistas en torno a controlar la educación, pero cuando hay una réplica que va en contra de ese control, el susodicho hasta pide la cabeza de los insurrectos.

Esta gente pretende ganar el pulso al magisterio organizado pues no pretenden dejar arrebatarse lo ganado en el escabroso camino para lograr el jugoso negocio de la privatización educativa, lo que hasta el momento les ha permitido ubicar y facilitar la incorporación de egresados del sector privado de todos los niveles en altos y medios puestos de la Administración del Estado al cual han adosado a la medida de su visión neoliberal de competitividad, cuyos beneficios a las mayorías no han llegado pues el desempleo sigue rampante y las decisiones a nivel gobierno solo han favorecido a la elite gobernante y sus empresas aumentadas en calidad y cantidad a través del asalto directo al erario público y los negocios al amparo del Estado manejado por “empresaurios” y burócratas salidos de sus liceos que han demostrado que las buenas notas de sus muchachos tecnócratas solo se han traducido en el aumento del déficit nacional al incrementarse las deudas internas y externas, lo cual demuestra que como administradores están en la calle de la amargura y que si en algo han salido aventajados es en el despilfarro y la corrupción. En desangrar el presupuesto de la nación el cual en su gran mayoría lo apuntalamos los sectores menos beneficiados a través de los impuestos indirectos como el IVA. En fin, son inútiles para poder realizar propuestas que beneficien a las grandes mayorías, sin embargo, en lo que sí han obtenido un 10 ó un 100, como ustedes quieran verlo, es en ser unos grandes rateros. Ante esa realidad y contra toda lógica elemental muchos que se creen periodistas y que tienen copadas las direcciones de las pocas estructuras periodísticas en Guatemala vierten sus espurias opiniones que dentro de un país de analfabetos reales y funcionales, pegan. Creyéndose unos todólogos, califican sobre la nota de promoción aislándola de toda una problemática educativa que sufre el país. Al leer y analizar sus escritos se desnudan como ignorantes demostrando esa ignorancia en la pobreza de sus conocimiento en muchos aspectos. Por ejemplo, como dijimos anteriormente, el que nunca falta opinando sobre cualquier cosa, pues su ego es muy grande para dejar de hacerlo es el señor Sandoval desde su columna Catalejo, la cual tituló el 28, “Retroceso en la educación” donde ataca efusivamente el paso de la nota de 70 a 60 pero sin decir específicamente en qué consiste ese retroceso. Se dedica el señor Sandoval a proferir argumentos bastante paupérrimos para la comprensión del problema, lo cual deja mucho que desear para la estatura profesional que solo en Prensa Libre ha podido alcanzar. Por lo menos, si fuera consecuente con lo que tanto proclama: la libertad de mercado, en un mercado de escritores probablemente ya hubiesen fenecido sus escritos por no tener la calidad media para ser estimados, pero en fin, como estamos en las postrimerías del “mundo al revés” contra esos excesos y abusos de los eruditos tenemos que luchar.

Como han dicho expertos en educación, el sistema puede cifrar una nota cualquiera ya sea 30, 60 ó 100, pero eso no garantiza que el alumno domine satisfactoriamente el conocimiento para dicha promoción. La nota es el reflejo de los conocimientos adquiridos por lo tanto la nota es el estímulo que los maestros, siguiendo un patrón de evaluación consensuado socialmente, otorgan a sus alumnos por su esfuerzo, su interés, su encomio, pero éstas acciones pueden facilitarse u obstruirse dependiendo del clima de armonía, vocación e interés también que el maestro debe mostrar por sus alumnos y esto, a su vez, también tiene que provenir de un clima de dignidad, de compañerismo, de apoyo y participación que el gremio magisterial debe respirar por parte de las máximas autoridades educativas y las del país. A como ha venido sometiéndose a los maestros por las diferentes autoridades que han ocupado el despacho ministerial, ya sea por su ataque directo como por su abandono o por su omisión ante los desmanes de los negreros de la educación no es raro que los maestros se sientan desamparados, agredidos, ultrajados y humillados por una Administración mercantilista que lo único que le ha interesado es formar tecnócratas, técnicos y obreros, en ese orden para que hagan los trabajos que necesitan en sus empresas, fábricas y fincas y no seres humanos desarrollados que puedan enfrentar y proponer soluciones a la problemática nacional, regional y mundial. Que puedan construir una sociedad más justa y más humana donde todos tengan las mismas oportunidades.

Y no pueden endilgarse dichas contradicciones al sector público, sino especial y mayoritariamente, a los traficantes de la educación privada cuyo feudo no ha sido capaz o no ha querido entrar a supervisar el Estado. De ahí que incluso, existan casos de alumnos que por razones de traslado de vivienda y caída en su ingreso familiar, pasen de colegios privados a escuelas públicas, quedando sorprendidas las direcciones de los establecimientos públicos al comprobar que muchos de ellos, con altas calificaciones otorgadas por sus antiguos establecimientos privados no estén aptos para resolver los problemas más simples en el sector público, el cual, a pesar de todo el abandono de un Estado que ha abrazado la corriente neoliberal y todo el ataque que ha recibido de los ideólogos de la competitividad, aún sigue siendo el mejor preparado para formar a sus estudiantes. Si no, pregunten de donde provienen los alumnos mejor evaluados en la Universidad de San Carlos: de institutos públicos y colegios privados de prestigio, con la única y pequeña diferencia que estos últimos cobran unas sumas inalcanzables para la mayoría de la población que ni siquiera contempla la mínima posibilidad de que sus hijos estudien en ellos.

Por eso, para esos editorialistas y columnistas les ha quedado muy, pero muy grande el saco del periodismo. Cualquier persona dedicada a esas lides, mínimo debe investigar antes sobre lo que va a opinar, sino mejor esperar hasta haber logrado formarse una opinión con otras de los que estudian específicamente el tema en mención, porque para hacer el ridículo basta con argumentar chabacanabas como las que han argumentado estos personajes en los distintos medios, especialmente en Prensa Libre y Siglo XXI, medios que han perdido la objetividad de su primera época para devenir de más a menos en su nivel de periodismo profesional y, no por su plana reporteril sino por su línea editorial y la mayoría de columnistas que escriben a diario, quienes manejan las ideas anquilosadas de que lo privado es lo mejor, como estrategia de desacreditación para luego dar el zarpazo final y adueñarse casi gratuitamente de los bienes del Estado que pertenecen a los ciudadanos de un país. Si realmente fuera cierto, que el sector privado es mejor, en la mayoría de sus establecimientos, se pagarían salarios dignos a sus maestros, les proporcionarían material didáctico sin esperar que éste salga del bolsillo de los maestros, permitirían la mínima participación y expresión de su plana docente sin el peligro de despido, proporcionarían seguridad social para sus trabajadores evitando con ello que por cualquier dolencia o enfermedad el maestro o sus empleados administrativos tengan que sufragar de su magro salario sus curaciones. A todo ello, hay que agregarle que dichos establecimientos respetarían las leyes básicas laborales sin tener que estar mendigando sus docentes y trabajadores la anuencia de los dueños/directores para que les paguen sus prestaciones contempladas en el Código de Trabajo y sus salarios atrasados cuando se da por finalizado cualquier contrato de trabajo.

Todo eso dentro del marco de referencia de los docentes y trabajadores, no digamos con respecto a los alumnos a cuyos padres y tutores esquilman con antojadizas pero planificadas acciones para sustraerles dinero extra de la ya de por sí elevadas cuotas estudiantiles como venta de uniformes y zapatos, venta de útiles y textos escolares con la consabida prohibición/extorsión de que si estos son adquiridos en otro lado, por supuesto más baratos, no serán recibidos en el plantel; cuota para kermeses ya sea en efectivo o en especie a través de platillos para la venta; colaboración para carrozas el 15 de septiembre, colaboración para la fiesta del colegio, colaboración para el techado del gimnasio, en fin un sin número de “colaboraciones” que se vuelven exacciones extraeconómicas las cuales al sumarlas a la cuota ordinaria suelen dar la verdadera cuota mensual de estas empresas educativas. Todo eso, sin contar el chantaje de que si el niño o niña, jóvenes van mal, para favorecerlos con su promoción al grado superior, los padres se verán constreñidos a pagar por esa “ayuda” aunque no estén aptos. Al fin de cuentas, la calidad de los educandos no pesa tanto como la falta de escrúpulos para facilitar la corruptela.

Bajo esa tónica nació PRONADE, que si bien amplió la cobertura no tenía la necesidad el Estado de sacrificar la dignidad de miles de maestros que se ven en tremendos aprietos para conservar un trabajo que se vuelve miserable en un país de desempleados. Comienzan el ciclo lectivo prestando para sobrevivir con sus familias por dos, tres y hasta seis meses mientras llega su pago por parte de su empleador que ha aprendido de este sector privado todas las malas mañas para explotar a sus empleados. Ejemplos hay miles tantos como profesores; que nuestros brillantes editorialistas y columnistas no los vean o no quieran verlos, no es culpa del periodismo en sí, sino de la conducción que han diseñado las transnacionales de la “desinformación” para que estos dueños de recicladoras de noticias e ideas puedan trasladar a sus poblaciones su visión “empresarial” del mundo. Claro, una visión empresarial atrasada y anquilosada en las postrimerías del siglo XVIII y albores del XIX, cuando el capitalismo estaba en su apogeo de explotación, donde los niños y la mujeres eran sus carnadas preferidas porque se les pagaba menos o nada y donde la legislación facilitaba el acceso a esa carnada. Por eso no es novedoso que estos guajeros de la información pertenezcan a una espuria y mal llamada Sociedad Interamericana de Prensa –SIP-, que a cada poco, contra toda la verdad nacida de la misma realidad que en su propia contradicción describen en sus medios, se atrevan a lanzar improperios frente a cualquier atisbo, impulso, proyecto e idea de avanzada y revolucionaria exista. Para la SIPaya SIP su punto de vista es el único; los demás, están equivocados y pertenecen al eje del mal señalado por sus amos imperialistas del Norte, los Bush y los Cheney.

Por todo esto, en el tema de la educación hay mucho que anotar aún. No se puede reducir a las tingas del magisterio con la actual Ministra, ni de los resquemores que a algunos de estos columnistas les causa Joviel Acevedo quien a nombre del Magisterio ha expresado lo que sucedió: que hubo acuerdos con los maestros por parte de la actual administración, lo cual es un hecho concreto y por tanto, estos acuerdos deben ser respetados. Que si el Magisterio buscó a Colom cuando era presidenciable o que si éste los buscó para garantizarse los votos de ese gremio no es lo que cuenta, porque si así fuera, todos los candidatos lo hicieron en una u otra medida. Lo que cuenta en realidad es que hubo esos acuerdos y el ahora presidente Colom debe dar sustentación a su palabra en aras del desarrollo y el avance de la educación liberadora en Guatemala y no a favor de los negocios de los traficantes de la educación a quienes se les deben quitar esos privilegios que han conseguido dentro de los gobiernos neoliberales. Si realmente este gobierno se autodenomina socialdemócrata tendrá que demostrarlo en los hechos, lo demás son puras pajas, como dicen vulgarmente los muchachos.

Por otro lado, para malestar y agruras de esos columnistas y editorialistas, no puede negarse que el sector magisterial es quien ha aportado mejores propuestas para el mejoramiento de la Reforma Educativa en Guatemala; que éstas choquen con la directriz neoliberal que el Imperio les ha mandado a defender y apuntalar, es lo que esconden tras esas diatribas histéricas sobre la nota de promoción. Ni siquiera éstos ni los traficantes de la educación han sido capaces de enarbolar una propuesta que, si bien defienda sus intereses sectarios, nazca de sus propias cabezas. ¡Y así se atreven a descalificar lo que los maestros, con todas sus limitaciones, contradicciones y ataques, a través de su dirigencia, proponen! ¡Que desfachatados, que inconscientes y que serviles son!

Como periodistas estos dueños y administradores de los diferentes medios aglutinados en la SIPaya SIP, ni los traficantes de la educación, ni sus comparsas, no llegan ni siquiera a los 60 puntos, por lo tanto desde esta tribuna les anunciamos que para el pueblo, para las grandes mayorías depauperadas, están reprobados y como ya están muy viejos para volver a aprehender, para nosotros son cadáveres parlantes, añorantes de las épocas en que a los niños los hincaban en maíces o los ponían bajo el sol para que aprendieran la lección. Defensores de la máxima paleolítica de que la letra con sangre penetra.



Loas a los maestros por su irrenunciable a favor de los niños y jóvenes de este país.

¡Saludos al Colectivo Magisterial Silvio Matricardi!

La Educación es un derecho humano, no una mercancía
¡Exigimos una educación pública, laica y obligatoria con calidad!

 

La Gotera - Año 7 – Guatemala, Enero de 2008 – No. 01


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.