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Venezuela: la verdad del pueblo prevalecerá
Colectivo de Acción y Discusión Política, La Gotera - Guatemala, 24 de mayo de 2016

Los acontecimientos sobrevienen a borbotones como un chorro imparable de experiencias individuales y colectivas. Quizá, sea la magia de las redes sociales que a regañadientes de los poderosos que quisieran controlarlo todo, cuelan hasta los más minúsculos detalles. En demasía, de los que ejercen poder, incluyendo las acciones populares que aún a contracorriente van socavando igual que la mar con la arena y las rocas, los tronos y palacios.

Estados Unidos, potencia joven, históricamente hablando, a contrapelo de la velocidad con que las fuerzas productivas se innovan, quieren mantener una forma de producir que se ha vuelto anacrónica y frenadora de los impulsos que el ser humano tiene por remontar su animalidad. Todo con el fin de sostener un modo de vida despilfarrador y depredador que no concuerda ya ni con las ideas ni con la manera en qué se debe producir, distribuir y consumir las que se vislumbran en el horizonte cercano. Sería la tan deformada utopía igualada a lo imposible, cuando lo que realmente representa es lo posible que todavía no es pero está en construcción y, por lo mismo está muy cercano a concluir su primer esbozo.

Para ello, por supuesto mantiene un ejército privado de drogadictos y psicópatas alimentados por fármacos, propaganda frívola y vacía y discursos que enlatan para su consumo otro ejército de aduladores y pregoneros que creen religiosamente en ese sistema catastrófico porque no han salido mentalmente de sus barrios lujosos y extravagantes, quienes a su vez, intoxicados con el fatuo y sempiterno consumismo, creen ser los think tanks globales cuyas elucubraciones deben prevalecer sobre cualquier otra. De esa petulancia, da cuenta uno de los últimos discursos del señor Obama donde establecía con toda propiedad que los Estados Unidos son los llamados a dictar las reglas del comercio mundial y los demás países seguirlas sin chistar. Palabras que reflejan, aunque parezcan risibles, la arrogancia de una potencia que a pesar de su poderío militar, el cual está siendo cuestionado también, ni controla ya el comercio planetario como lo hizo en el siglo pasado, ni controla las zonas estratégicas del planeta ni mucho menos está en capacidad de sostener por mucho su moneda como equivalente general del mundo por la enorme deuda que mantiene con otras naciones y la que mantienen sus ciudadanos con su propio gobierno federal. Por ello, algunas de las potencias emergentes, han optado ya por prescindir paulatinamente del dólar como moneda de intercambio en sus transacciones comerciales para sustituirla por las suyas propias las cuales forman parte de una canasta de divisas apuntaladas por el mismo Fondo Monetario Internacional.

Esa crisis productiva, de identidad, de liderazgo, de credibilidad por la irrupción de nuevos modelos de alternancia es la que ha provocado, en la loca desesperación de sus líderes por mantener la hegemonía yanqui, que los conflictos por reconquistar y controlar las zonas estratégicas ricas en recursos energéticos y naturales, se hayan agudizado a tal punto de provocar guerras sangrientas en varias zonas del globo con sus consecuentes dramas de refugiados, quiebre de economías y desplazamientos: Yugoeslavia, Afganistán, Irak, Ucrania, Libia, Siria y probablemente en Venezuela, según sus intenciones, dan o darán cuenta de ello. Siendo sus argumentos, para cada una de estas conflagraciones, devenidos de endebles a los más pueriles e inverosímiles y sus motivos, otrora tolerables en los más descarados e insolentes.

Es así como la altiva águila calva se ha transformado en una vulgar ave carroñera. A tal punto que, en el marco de la embestida brutal contra la Bolivariana Venezuela, las razones del Imperio y sus tristes lacayos, son cada vez más risibles y jocosas, pero no por ello, menos peligrosas. Porque no hay nada más alarmante que armas en manos de desquiciados. Apuntaladas estas razones en mentiras que repetidas cien, miles de veces se convierten en verdad en labios goebelianos, que es en lo que se han convertido los medios de propaganda encabezados por la CNN en nuestro hemisferio y sus satélites. Sino, para muestra el botón que no lega el editorial de Prensa Libre de Guatemala del 20 de mayo de este año, plagado de las mismas farsas, imprudencias y desconocimientos que blanden y dictan desde Atlanta y que se diseminan por los diferentes diarios mercenarios de Alaska a la Patagonia.

No obstante, no hay nada más poderoso que una verdad desde el fondo de una caverna que mil ejércitos, como lo aseveró acertadamente el Apóstol de Nuestra América, el insigne José Martí. Acreditando esa frase, más temprano que tarde, la revolución cubana con Fidel a la cabeza. Y, corroborándolo hoy el pueblo venezolano, por ser sujeto directo de vivir esa verdad en la construcción de su Revolución. Resistiendo, la arremetida de mentiras y amenazas concretas que, como se anotó anteriormente, hoy provienen descaradamente del Comando Sur quien utiliza como plataforma de invasión a Colombia, Honduras y Perú; preparándose para la ofensiva militar pero esperando que la paz prevalezca y que la diplomacia y la sensatez de los demás pueblos que han deslegitimado también al Imperio, se impongan sobre la locura y la sin razón de imperialistas y cipayos, desactivando así el inminente ataque.

Nadie quiere una guerra en el continente, ni los mismos gringos, que saben que los tiempos cuando invadieron Nicaragua, República Dominicana o Panamá ya pasaron. Las condiciones no son las mismas, no solo por la conciencia que han obtenido los pueblos al sur del Río Bravo, sino por la decadencia que sufre la misma metrópoli en su liderazgo, especialmente a raíz de la gran conspiración que armaron los gringos durante el gobierno del genocida, criminal de guerra George Walker Bush con el 9/11 cuyo pretexto fue atacar Afganistán e Irak, con el objetivo de hacerse de sus recursos psicotrópicos y petroleros, respectivamente, pero empantanándose desde allí en guerras en la región que más que alcanzar los objetivos trazados le han acarreado su desprestigio político a nivel mundial y su deterioro económico. Incluso, dentro del mismo seno de la sociedad norteamericana se ha levantado un movimiento antibélico que si bien, ha sido un tanto débil, con un accionar en el propio continente se dispararía exponencialmente. Eso sin contar la reacción de las demás naciones latinoamericanas. Ciertamente EEUU se metería en un avispero.

Confiamos en la cordura, la prudencia y la razón, pero también estamos firmemente convencidos en que los pasos dados por la Revolución Bolivariana de Venezuela deben apresurarse para lograr los cambios cualitativos a favor del pueblo para lograr su empoderamiento y su cohesión a la par que la oligarquía languidece y ya no represente el peligro que hoy sigue ostentando.


¡Venezuela vencerá!
¡Viva la Revolución Bolivariana! ¡Viva Chávez! ¡Viva Maduro!


COLECTIVO “LA GOTERA”


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