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Desenmascarando al imperio y sus secuases
Colectivo de Acción y Discusión Política, La Gotera - Guatemala, 12 de mayo de 2017

La oligarquía imperialista, encabezada por EEUU, ha decantado rápidamente hacia el terrorismo. Auxiliada por una poderosa fuerza militar formada por el ejército yanqui que comanda la coalición de la Organización del Atlántico Norte –OTAN- y algunos otros ejércitos que despliegan su control en sus determinadas zonas donde pretenden marcar su peso e influencia como el israelí en el oriente Medio, han establecido una amenaza constante contra diferentes pueblos alrededor del mundo, manteniendo en algunos, un expediente abierto de invasiones; en otros, de chantajes y amenazas. Y, sin dejar de lado nuestra región, con la incorporación de la extrema derecha recalcitrante y genuflexa a Washington en el poder, como en Brasil a través de un golpe parlamentario; Paraguay, con un híbrido que nació de un golpe similar y Argentina, por elecciones que le dieron el triunfo a Macri, la descarada injerencia e irrespeto a la autodeterminación de otros pueblos que se han desmarcado de la égida de Washington, es cada vez más patente y peligrosa.

La Bolivariana Venezuela, en este momento histórico, es la nación en la mira constante de sus ataques, tanto con financiamiento como con una propaganda pertinaz, compulsiva, falsa y constante con lo cual se pretende derrocar al gobierno del Presidente Constitucional Nicolás Maduro Moros, heredero legítimo del malogrado Comandante Hugo Chávez, con el fin de colocar de nuevo a la rancia oligarquía echada por el pueblo a través de las urnas, para que gobierne de nuevo la caribeña nación y someter a sus habitantes a una nueva dictadura, retrotraer lo andado por la Revolución Bolivariana y, por supuesto, controlar los enormes recursos petrolíferos y gasíferos, entre los más importantes, que existen en dicho país.

La amenaza de invasión es latente y real. El libreto que se ha urdido para lograrlo es el mismo que se utilizó en la agredida y desangrada Siria: crear una falsa oposición a quien se le otorgan todas las garantías de solvencia moral, sabiendo que no son más que una caterva de terroristas crueles y pagados por los invasores, para derrocar a los legítimos gobiernos.

La mal llamada oposición venezolana, no es más que una partida de contrarrevolucionarios y saboteadores cuyos miembros, perdidos sus privilegios que gozaban en la IV República, están resentido. Especialmente, cuando sus afiliados no han podido retomar el poder, a lo sumo por un día, con el agravante de hacerlo a través de un golpe de Estado que apartó momentáneamente a Hugo Chávez, un 11 de abril del 2002, pero echados de él por el pueblo, un 13 del mismo mes y año, lo cual no solo provocó en ellos, una gran frustración rayana en el paroxismo sino, una inquina que no han podido canalizar más que a punta de fascismo y guarimba (focos fascistas de ataque a la ciudadanía) desde ese aciago día a la fecha. De esa cuenta, no solo por su naturaleza mendicante sino por propio egoísmo y amor a sí mismos, trabajan desde ese momento para el imperio yanqui, al cual no solo tienen como émulo a seguir, sino como amo natural histórico, suplicándole desde una encubierta ayuda, la cual éste no se ha negado en proporcionarla, hasta una intervención directa y desvergonzada.

Es así, como varios planes de esta derecha apátrida se han destrozado contra la voluntad y dignidad del pueblo venezolano. Todos, absolutamente todos, han sido urdidos en el Departamento de Estado de la norteña potencia y todos, absolutamente todos, han utilizado a los miembros más marginados de la sociedad venezolana, como carne de cañón para, en principio, no perder nada los oligarcas sino que sea el pueblo llano, al que desprecian, el que pierda su libertad, al ser encauzados por sus desmanes; o, heridos, mutilados o muertos por lo mismo. De allí, que no sea novedad que sean los hijos de los pobres los que siempre caigan y jamás los hijos de los encopetados quienes gozan y se divierten en otras latitudes, especialmente en Miami.

Aprovechando así, a esos tontos útiles y bien pagados, les exigen virulencia para justificar ante la comunidad venezolana e internacional, la violencia lógica que las fuerzas de seguridad al enfrentarlos. Eso, con el objetivo de señalar al gobierno como una dictadura represora y a los cafres como pacíficos, cuando las pruebas son variadas y contundentes que muchos de esos pacíficos entes han atacado con variados métodos y armas, incluso de alto poder y sofisticadas, a las fuerzas de seguridad, de cuyos miembros han caído muertos o heridos, algunos.

A esa violencia planificada, se le suma la propaganda contra el gobierno legítimo de Venezuela la cual aparte de feroz, profusa, gigantesca y sistemática, es falsa, la mayor parte de las veces, tergiversada y tendenciosa. Ella, que se disemina por medio de la plana mediática imperialista que está presente en la mayor parte de los medios de comunicación: radiales, televisivos, escritos y ciberespaciales, es sumamente persuasiva para la opinión pública mundial que bombardeada por una visión totalmente falsificada sobre lo que ocurre en Venezuela, tácitamente apoya una intervención humanitaria por parte de la comunidad internacional, eufemismo para referirse a EEUU, de nuevo. Un libreto similar al ya utilizado con éxito en Libia, Ucrania y Siria.

Por eso es que, este minúsculo esfuerzo, al unirse al impulso de otros similares a nivel planetario, lucha por llamar la atención sobre el sabotaje, la trama, la perfidia y la intención malévola del imperialismo yanqui cuyo objetivo para planificar y apoyar esa campaña mediática contra Venezuela, es arrancar el aval de la opinión pública mundial para intervenirla militarmente, con el fin de controlar de nuevo sus recursos energéticos y naturales para asegurar su primacía como potencia y su desenfrenado nivel de consumo. Claro, que con ello se pasa llevando los logros que la Revolución en estos casi 20 años ha construido junto a su pueblo logrando establecer para la mayoría otrora marginada y discriminada, un mejor nivel de vida, dignidad, independencia, soberanía y autodeterminación. Entonces, por eso, es que al gobierno yanqui y a la genuflexa oligarquía venezolana le urge desembarazarse del gobierno revolucionario porque éste también vela porque los recursos mencionados sean para uso y disfrute de los venezolanos no de las transnacionales. Una visión que ni siquiera puede catalogarse como socialista sino como nacionalista.

Tomando en cuenta eso, por ello es fundamental que los que amamos la justicia, anhelamos el respeto entre los pueblos, el buen vivir de todos los habitantes del mundo, y sobre todo, la verdad, que tomando en cuenta nuestra naturaleza humana, debemos ser millones, desconfiemos de los medios de comunicación dominantes y de los que aprovechando su estatus público, hablan pestes de Venezuela, desenmascarándolos en sus verdaderos propósitos. Esos son unos pocos, unos cuantos como lo fueron, lo son y lo serán los que van a las marchas opositoras que no son eso, sino contrarrevolucionarias y terroristas.

Hagamos un esfuerzo por investigar otras fuentes alternativas a las acostumbradas y convencionales del sistema, comparemos cifras de indicadores provenientes de entes serios y responsables y saquemos nuestras conclusiones. Veremos como entonces, las mentiras de los que hoy vilipendian a la patria de Bolívar y Chávez se caen como naipes. Y, sobre todo, transmitamos una, una y mil veces más esta iniciativa para que otros muchos más la apliquen y la transmitan a su vez. Solo así tendremos una opinión pública mundial bien informada la cual, con ello, se blindará así contra la naturaleza embustera y traicionera del Imperio. Solo así, el Imperio, que está basado sobre paja se caerá como un castillo de naipes también.


Colectivo “La Gotera”


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