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¿Quién se robó el Río Coyolate?
Por el Colectivo Madre Selva - Guatemala, 17 de marzo de 2008

“Río: Corriente de agua continua y más o menos caudalosa que va a desembocar en otra, en un lago o en el mar.” DRAE.

Un visitante casual que llegara a las cercanías del Coyolate a la altura de la Aldea Santa Odilia, difícilmente podría identificarlo como río, pues ya no tiene prácticamente ninguna “corriente continua de agua” como reza la definición del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. En todo caso lo podría llamar, un río de arena.

Este 14 de marzo se celebra el Día Internacional por los Ríos y la Vida. Una fecha para reafirmar la importancia de estos bienes naturales y también para denunciar la situación en la que se encuentran en nuestro país y en todo el planeta. Para que ésta fecha no pase desapercibida en días pasados denunciamos públicamente el caso del robo del río Coyolate.

Los medios de comunicación hicieron eco de este agudo problema, publicando comentarios y reportajes que enriquecen el análisis del tema. El robo de los ríos se agrega a muchos otros casos de uso inapropiado y usurpación de las aguas. La pregunta ahora es ¿quién se robo el río? Quién o quienes están haciendo negocio con la destrucción de este recurso al grado de agotar incluso su caudal ecológico. Este saqueo es inaceptable por el grave daño inmediato, a mediano y largo plazo, causado por la impunidad con que son explotados hasta su agotamiento los bienes supuestamente renovables como son nuestros ríos.

CAUDAL ECOLÓGICO es el mínimo de agua corriente indispensable para mantener la vida y los procesos ecológicos esenciales en un río. Entre tales procesos tenemos la alimentación y reproducción de las especies; la preservación del nicho ecológico y del hábitat de especies; la dilución de sustancias tóxicas que al bajar el caudal, aumentan su concentración a niveles altamente peligrosos; el transporte de nutrientes que son aprovechados por especies que habitan aguas abajo y en la desembocadura; y otros.

El daño visible es la desaparición de las corrientes de agua y el afloramiento de los bancos de arena que han quedado en su lugar. Pero no hay que dejar de lado aquellos daños que no se ven a simple vista: Debido a la perdida del caudal, el nivel freático de la áreas contiguas al cauce disminuye drásticamente provocando la merma y el secamiento de los pozos de agua que han quedado como la única fuente de abastecimiento para las comunidades de la zona.

Igual de grave es la pérdida de humedad en los terrenos de cultivo en las vegas del río, causando la pérdida de cosechas de subsistencia que junto a la desaparición de la pesca en el río provoca graves repercusiones en la alimentación de la población aledaña. Además se ocasiona la pérdida de biodiversidad: la muerte masiva de especies de flora y fauna del río. Hemos presenciado el riesgo en que se encuentran caimanes, nutrias, tortugas, peces, camarón de río e innumerables formas de vida vegetal que habitan el cauce. Igualmente preocupantes son los efectos de la desaparición del río para los ecosistemas marinos y costeros: el humedal que conforma el rico ecosistema de manglar se vé privado del ingreso de agua dulce, causando el aumento de la salinidad en los esteros, así como el fuerte incremento de la concentración de los agro-tóxicos aplicados masivamente en el cultivo de plantaciones. La población humana de la zona lamenta la pérdida de espacios recreativos al desaparecer el río y las pozas donde acostumbran darse un chapuzón.

Ante tan aberrante hecho, de nuevo exigimos a las autoridades que se esclarezca quiénes son los culpables de este irresponsable atentado a la vida. Al Ministerio de Ambiente, a las municipalidades, a la Procuraduría de Derechos Humanos, al Ministerio Público y al Ministerio de Agricultura, demandamos que actúen, investiguen y deduzcan las responsabilidades que el caso amerita, para eliminar las causas y remediar de manera pronta esta situación de emergencia. Es indispensable que las agro-industrias sean monitoreadas y que sean realizadas auditorias ambientales para evitar que descarguen en el resto de la población inerme los costos ambientales de sus lucrativos negocios.

Hacemos un llamado a todos y todas a expresar su rechazo e indignación por este nuevo abuso contra las comunidades y otro caso más de la devastación del patrimonio natural guatemalteco.

¡Por la defensa de nuestros ríos, de las comunidades y de la vida!

COG-MANGLAR COLECTIVO MADRESELVA


Colectivo Madre Selva, Guatemala, 17 de marzo de 2008


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