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Cese al estado de sitio en el norte y oriente de Guatemala
Por el Partido Guatemalteco del Trabajo - Guatemala, 11 de septiembre de 2019

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El Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT) repudia enérgicamente las medidas represivas del Estado de Guatemala contra los pueblos Q'eqchi', Pocomchi' y mestizo, habitantes de más de veinte municipios de Petén, Izabal, Alta Verapaz, Baja Verapaz, Zacapa y El Progreso. En especial condenamos la escalada de control de la población con la imposición del estado de sitio, que persigue destruir la resistencia de dichos pueblos contra las formas actuales de acumulación capitalista.

Los hechos lamentables ocurridos en la comunidad Semuy II por la muerte y heridas causadas a campesinos y militares, generan dudas en el sentido que se pudo haber fraguado un motivo espurio para provocar la suspensión de derechos ciudadanos y la militarización para facilitar el desarrollo de proyectos extractivos. No es creíble la justificación relacionada con persecución del narcotráfico para explicar el hecho ocurrido en esa comunidad y tampoco para decretar un estado de sitio.

Esta medida de excepción es impuesta en un territorio donde se encuentran importantes bienes hídricos, mineros y vegetales, riquezas de apetencia de empresas locales y transnacionales de carácter agroindustrial, minera, hidroeléctrica y hotelera. Ocurre en un contexto en el que capitales lícitos dedicados al expolio de bienes comunes e ilícitos que trasiegan drogas se mueven libremente y controlan partes del territorio en cuestión. Es un secreto a voces en la región la existencia de narcotráfico y tráfico de armas, maderas preciosas y otros recursos naturales, expansión de la caña de azúcar y palma aceitera, en el que participan actores de poder económico, militar y político, en contubernio con funcionarios locales y nacionales. Son ellos quienes construyen pistas clandestinas, crean bandas paramilitares y relaciones de cooptación de pobladores a quienes vinculan de múltiples formas en sus actividades ilícitas.

La agudización de la sobre explotación de la clase trabajadora, el despojo que sufren los pueblos y comunidades indígenas y campesinas y la histórica desatención del Estado en esta región militarizada, se expresa en los altos niveles de pobreza, pobreza extrema, desnutrición infantil, analfabetismo, bajos niveles de escolaridad y graves problemas de salud. Esto provoca el aumento de la protesta y resistencia social, cuya respuesta por parte del Estado y las empresas ha sido la represión a manos de las fuerzas de "seguridad" estatal y de grupos paramilitares al servicio de finqueros y narcotraficantes, que en conjunto despliegan campañas de criminalización y judicialización contra las y los defensores de derechos de derechos humanos y del territorio.

El estado de sitio ha sido impuesto sobre la base de mentiras y recursos mediáticos fascistoides, destinados a confundir y justificar una intervención militar para el control y represión de los pueblos y organizaciones sociales en resistencia a la ocupación y al despojo. Dicho estado de sitio no va destinado a erradicar el narcotráfico y otros problemas delictivos, pues municipios con visible presencia de capos del narcotráfico no fueron incluidos y están sirviendo de retaguardia y paraísos de protección para ese tipo de poderes.

La medida del estado de sitio es absolutamente desproporcionada como recurso para investigar y detener a los culpables de la muerte de aquellos militares, mientras se exculpa a la institución armada de la agresión a los campesinos de la comunidad Semuy II que ha continuado en los días subsiguientes. Esta medida es una continuidad de las agresiones, persecución judicial, prisión y muerte de innumerables líderes comunitarios que han defendido su territorio y se han opuesto a la explotación y expansión de proyectos de muerte. Los resultados iniciales evidencian graves consecuencias contra comunidades rurales y campesinas, organizaciones sociales y defensores de derechos humanos, contra quienes se ha iniciado esta cruzada de terror y represión. El verdadero objetivo es detener y reprimir la organización y la protesta de las comunidades.

Por estas razones, el PGT repudia enérgicamente el estado de sitio y exige se derogue de inmediato. Llamamos a fortalecer la organización, movilización y defensa activa de las comunidades de la región.

¡Cese al estado de sitio!

¡Alto a la represión a las comunidades campesinas y pueblos indígenas!

¡No más militarización!

 

Por Guatemala, la Revolución y el Socialismo


Partido Guatemalteco del Trabajo - PGT -

 

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