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Conmemorando el 15 aniversario del asesinato de Monseñor Juan José Gerardi Conedera
Por la Red de Organizaciones de Mujeres de Ixcán - Playa Grande Ixcán, 1 de mayo de 2013

Nosotras, representantes de comités y organizaciones de mujeres reunidas en Asamblea General y conmemorando el 15 aniversario del asesinato de Monseñor Juan José Gerardi Conedera, a nuestras hermanas y hermanos ixiles y mayas en general, así como a la opinión pública local, nacional e internacional,


M A N I F E S T A M O S:


Nuestro apoyo y solidaridad hacia las hermanas y hermanos de la Asociación Justicia y Reconciliación, en su lucha por que se juzgue a los generales José Efraín Ríos Montt y José Mauricio Rodríguez Sánchez por Genocidio y Delitos contra los Deberes de la Humanidad cometidos en contra del Pueblo Ixil. Lo ocurrido en esa región es una muestra de lo que sufrimos los demás pueblos de Guatemala.

Las mujeres de Ixcán vivimos en carne propia las consecuencias del genocidio ocurrido en nuestro país durante los años 81 y 82, donde el Ejército de Guatemala masacró a nuestros familiares, mató sin pena alguna a mujeres, niños y ancianas y ancianos indefensos, y arrasó comunidades enteras aquí en Ixcán. Según los datos de la Comisión de Esclarecimiento Histórico (i) en la región de Ixcán ocurrieron 102 masacres entre los años 1979 y 1988, en las que murieron 2,571 personas, así como el desplazamiento forzoso del 96% de la población del municipio. Muchas fuimos las mujeres que sufrimos violación sexual y abusos de parte de los soldados. Miles de familias campesinas tuvimos que abandonar nuestras tierras, casas y animales y buscar refugio en México o en otras partes del país. Las mujeres sufrimos especialmente toda la crudeza de la guerra y de una política contrainsurgente que no distinguió entre población civil y guerrilla. Los ametrallamientos, cañoneos y bombardeos fueron nuestro día a día hasta que se firmó la Paz en 1996.

Al igual que el Área Ixil, Ixcán vivió durante 14 años bajo un estricto control militar y todos los hombres obligatoriamente estaban en las PAC. Las mujeres vivíamos con temor constante, sin poder movilizarnos, ni comprar libremente, acosadas por los miles de soldados que instalaron sus destacamentos dentro de las comunidades y con gran temor por la vida de nuestros esposos cada
vez que salían a patrullar. Las pláticas que daba el ejército sembraron odio entre campesinos y nos trataron de enfrentar unos con otros, aunque fueran nuestros familiares y vecinos. Las mujeres que nos quedamos en las Comunidades de Población en Resistencia tuvimos que vivir escondidas bajo la montaña durante más de 12 años, cocinando sólo de noche, durmiendo dentro de los refugios para protegernos de los bombardeos y tapando la boca de nuestros bebés para que los soldados no escucharan su llanto. Las heridas en nuestro corazón aún no han terminado de cerrar.

La Red de Organizaciones de Mujeres de Ixcán deseamos la JUSTICIA para que hechos del pasado, como las desapariciones forzosas de dirigentes sociales, las masacres, las violaciones sexuales y la criminalización de nuestras comunidades NUNCA MÁS vuelvan a ocurrir. Vemos con preocupación que muchas de las causas que dieron origen al conflicto armado interno siguen presentes, y que el gobierno y las empresas acusan de terroristas y agitadores a las defensoras y defensores de derechos humanos y a las comunidades que defienden su territorio y recursos naturales.

Queridas hermanas y hermanos de la Asociación Justicia y Reconciliación: las mujeres de Ixcán sabemos que ustedes han dicho la verdad y les felicitamos por tener el valor de dar su testimonio.

Saludamos especialmente a las mujeres que dieron su testimonio sobre violencia sexual. Valoramos igualmente el trabajo de los abogados querellantes, del Centro de Acción Legal de Derechos Humanos – CALDH - y de otras personas y organizaciones que están trabajando por la verdad y la justicia. Reconocemos el trabajo de la Fiscalía de Derechos Humanos del Ministerio Público que ha investigado este caso. Como mujeres queremos reconocer también el trabajo de la presidenta del Tribuna Primero A de Mayor Riesgo, Jueza Jazmín Barrios, una mujer que ha sabido llevar el proceso con valor, firmeza y apego a Ley.

El Juicio por el delito de genocidio y contra los deberes de la humanidad cometido en contra del pueblo maya Ixil, es una oportunidad histórica para acabar con la impunidad, sanar las heridas del pasado, reconstruir el tejido social y una garantía para que hechos tan graves como éstos jamás vuelvan a ocurrir en nuestra querida Guatemala.

Por todo lo antes dicho, pedimos a los señores y señoras Magistrados y Magistradas del Sistema de Justicia – Corte de Constitucionalidad, Corte Suprema de Justicia y Salas de Apelaciones – RESOLVER, en su conjunto, los recursos que están deteniendo que el Tribunal de Sentencia de Mayor Riesgo y que a la brevedad se pueda completar el Juicio Oral y Público.


(i) CEH recogió información de 2,421 casos, mientras que el REMHI documentó 2,571 casos

RED DE ORGANIZACIONES DE MUJERES DE IXCÁN –ROMI -


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