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Saludo de despedida al Presidente Hugo Chávez
Por la Red por la Paz y el Desarrollo de Guatemala RPDG - New York, 9 de marzo de 2013

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Después de batallar durante muchos meses contra el cáncer, natural o implantado, sin por ello abandonar sus funciones de Presidente de Venezuela y líder continental, el día 5 de marzo de 2013 falleció el Comandante Hugo Chávez. Lo despedimos ahora de su vida terrenal, fructífera y generadora de una nueva visión bolivariana y un renovado compromiso socialista, y le damos la bienvenida a la Historia, con mayúscula, del Continente Americano.

Se escribirá mucho y se dirá mucho en este preciso momento y en los días por venir para reconocer los grandes méritos de quien se animó a imaginar una Venezuela distinta y, luego, una Patria Grande propia de las grandes masas de América Latina y el Caribe. Nosotros, en nombre de muchísimas personas integrantes de la Diáspora Guatemalteca, con humildad queremos señalar algunos de esos grandes méritos.

En primer lugar, Hugo Chávez rompió con el sistema político corrupto que la democracia liberal, con apoyo del mundo capitalista, había promovido en Venezuela para garantizarse sus intereses económicos.

No fue tarea fácil demostrar que la alternativa secuencial entre social demócratas y demócratas cristianos, si bien era mejor que los dictadores de antaño y las élites conservadoras, no dejaba de ser, en esencia, las dos caras de una misma moneda: un Estado periférico del imperio estadounidense carente de objetivos propios y de respuestas a las grandes mayorías del pueblo. Chávez hizo despertar a esas grandes mayorías, las atrajo y las condujo a la reconstitución de su país. Hoy, basado en una Constitución ganada a votos, la sociedad venezolana se plantea el humanismo del siglo XX y el socialismo del siglo XXI.

Chávez también rescató, al haber logrado la lealtad y consecuencia de las fuerzas armadas venezolanas, el sentido patriótico que los ejércitos del continente debiesen tener. No más guardias pretorianas al servicio de los grandes ricos y los intereses extranjeros, sino que baluartes de la soberanía nacional y protectores de los intereses sancionados por la mayoría del pueblo. Luego de las “guerras sucias” de los ejércitos latinoamericanos en contra de sus pueblos, desde México y Centroamérica hasta la casi totalidad de América del Sur, Chávez tuvo que soportar la desconfianza inicial de ser militar y trabajar duramente para lograr que, en los momentos críticos en que el imperio estadounidense intentó derrocarlo con golpe de estado, fuesen las fuerzas armadas las que levantaran la bandera de la dignidad y se alinearan con las grandes masas venezolanas. Al igual que en la Guatemala de 1944 a 1954, ¡conformó un Ejército del Pueblo!

Chávez tuvo que enfrentar, desde el primer día de su gobierno hasta el momento mismo de su muerte, la antipatía y la animadversión, e incontables formas de desestabilización, del imperio estadounidense. El propio día de su muerte, el gobierno venezolano se vio obligado a expulsar a dos diplomáticos estadounidenses que propiciaban la sedición dentro de las fuerzas armadas. Y las declaraciones del Presidente Obama previas y posteriores a la muerte mostraron más el interés de lograr un nuevo gobierno más “aceptable” a los intereses imperiales que respeto por un líder en condiciones muy difíciles de salud. Chávez demostró que, sin romper las relaciones económicas, políticas y diplomáticas con los Estados Unidos, sí se hace necesario, por el bien de nuestros pueblos, tomar una postura nacional e internacional francamente antimperialista. No hay otra opción, lo mismo cuando la mano dura de los Republicanos detenta el Poder Ejecutivo -- el nefasto período de Bush Jr., por ejemplo-- como cuando lo tiene la mano blanda de los Demócratas, responsable de los golpes de estado en Honduras y Paraguay. De igual manera el “olor a azufre” de los Estados Unidos sigue llenando los espacios de la ONU y de las relaciones continentales. Chávez fue un firme y constante opositor del imperio.

Finalmente, creemos que Chávez le dio pleno sentido al concepto de solidaridad entre los pueblos en el siglo XXI (rescatando con ello la olvidada fraternité de la Revolución Francesa). Lo aprendió sin duda de la hermana República de Cuba; pero pudo llevarlo más lejos gracias a los recursos de la nación venezolana. Su más importante contribución fue con los pueblos y, muchas veces, sin importar la ideología de sus gobernantes. El petróleo fue enviado en condiciones ventajosas para América Central y el Caribe (¡y aun para el Bronx en Nueva York!); programas de educación y salud que Cuba ha sostenido por años recibieron recursos valiosos para ampliarse a los sectores necesitados de muchos países. Y, quizás más trascendente, las iniciativas para fortalecer estructuras para la reciente re-independencia de los países latinoamericanos y caribeños contaron con el respaldo material de la República Bolivariana de Venezuela.

Hugo Chávez, como todo ser humano, llegó al final de su vida terrenal; pero su legado está firmemente arraigado en la imaginación popular de la América mestiza y morena. Quienes quedamos en las luchas, y fuimos estimulados por su compromiso y no poca audacia, debemos retomar la antorcha y proseguir nuestra carrera. América Latina y el Caribe han vuelto a ser motivo de grandes sueños y en la apertura de esa avenida la figura de Chávez es descollante. Por ahora, nuestro compromiso mínimo con su memoria, desde dondequiera que estemos, es contribuir a la continuidad de la Revolución Bolivariana. Las amenazas contra ella son fuertes, algunas disfrazadas de proyectos “progresistas” y otras vociferadas en las calles de Miami por la contra venezolana, cubana y nicaragüense y por seres semejantes de otras latitudes, desde puestos de gobierno hasta empleados o directivos de medios de comunicación social. Nuestro apoyo y solidaridad al humanismo/socialismo de Chávez serán indispensables en esta coyuntura. Y, hacia adelante, nuestro compromiso es construir proyectos unitarios de cara a nuestros pueblos, para que estos tengan alternativas dignas para la renovación, la reconstrucción y el desarrollo.

¡Saludos, Comandante Hugo Chávez, y gracias por cumplir a cabalidad su papel histórico!

Nueva York, en el día de sus honras fúnebres, 8 de marzo de 2013

 

Comité Ejecutivo de la Red por la Paz y el Desarrollo de Guatemala (RPDG)

 

Red por la Paz y el Desarrollo de Guatemala RPDG


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