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Mujeres rurales defienden sus derechos
Por la redacción de Mujeres Hoy - Tlaxcala, Mexico, 3 de octubre de 2005

Doscientas cincuenta delegadas de 22 países, participantes del Segundo Encuentro de Mujeres Rurales de América Latina y el Caribe, acordaron realizar el 15 de octubre próximo una marcha a favor de la lucha de las mujeres rurales de América Latina y del Caribe. En el encuentro se aprobó la Declaración de Tlaxcala.

Al término del Segundo Encuentro Mujeres Rurales de América Latina y el Caribe que se realizó entre el 25 y el 30 de septiembre en Tlaxcala, México, mujeres de Perú, Venezuela, Colombia, Ecuador, Bolivia, Brasil, México, Argentina, Uruguay, Guatemala, Nicaragua y El Salvador, entre otras naciones, acordaron establecer una alianza para salvaguardar la agricultura familiar y defenderse del proyecto de globalización, elevar el índice de escolaridad en sus comunidades, eliminar la violencia, fomentar mejores sistemas de salud y luchar por su reconocimiento como sujetas de derecho.

Ellas son mujeres campesinas, indígenas, amazónicas, aborígenes, negras, mestizas y blancas que hablan diversas lenguas, tienen distintas edades y viven en el medio rural de la agricultura y de la producción pecuaria. Ellas, en la Declaración final, exigen a sus respectivos gobiernos responder a las necesidades y demandas de las mujeres rurales con políticas publicas inclusivas, y con equidad, para enfrentar los problemas de pobreza, opresión y desigualdad que se han profundizado con el neoliberalismo.

En la declaración final, las mujeres consideraron que la violencia de género es un mal social con rostros diferentes.

“La tasa de homicidios ejercida por parejas, ex parejas, padrastros y novios ha aumentado en nuestros países; en algunos somos víctimas de la violencia de militares y paramilitares, pero en ninguno [de los países] existen análisis oficiales que permitan profundizar en las causas de suicidios y asesinatos de mujeres en el medio rural. En muchos no hay un marco jurídico que las proteja de esa violencia”, señalan.

Esa situación se suma al drama vivido por miles de mujeres campesinas que carecen de servicios de salud, que siguen muriendo por parto, pues la tasa de mortalidad materna de dicho sector es de 600 por cada 100 mil bebés nacidos vivos.

“La falta de servicios básicos y bienestar social provoca muchas enfermedades y mortandad, abortos inseguros y embarazos en adolescentes. El personal de salud es, en general, poco profesional y distante de las creencias, valores y costumbres de las mujeres rurales”, aseguraron las participantes.

Estragos de los tratados comerciales

El libre comercio está agudizando la pobreza en el campo; en cambio, la migración trae consigo deterioro familiar, drogadicción, propagación del Sida y mayor carga de trabajo para las mujeres, “quienes se quedan al frente de la familia y la producción”, establecen.

Ante esa situación, las participantes acordaron fortalecer alianzas estratégicas con mujeres con representación política; pugnar porque cada país cuente con una ley de equidad de género que involucre educación formal y no formal, pública y privada, y luchar por la democratización de los medios de información, para que muestren con objetividad la realidad de las mujeres del campo y no desvirtúen sus valores culturales e identidad.

Aseguraron que, desde sus respectivas organizaciones, lucharán para que se cumplan los convenios y tratados internacionales de derechos humanos, de la mujer y de pueblos indígenas y amazónicos, y exigirán a sus gobiernos una política de género para el sector agropecuario que garantice apoyo técnico y financiero a las unidades de producción dirigidas por mujeres.

Antes de concluir su encuentro, las mujeres acordaron cerrar filas para evitar la privatización de tierras y recursos naturales; defender territorios indígenas y tierras comunales, y no ceder en la búsqueda de aprobación de normas y procedimientos que garanticen el acceso de las mujeres a la propiedad de la tierra.

También demandaron una mayor participación política en todas las instancias de toma de decisiones, tanto en la vida pública como en la familiar, y que cada país cuente con una ley de equidad de género que involucre la educación formal y no formal, pública y privada.

Las 250 delegadas acordaron la realización de una activa campaña en los próximos meses para presionar a sus respectivos gobiernos y difundir las propuestas de las trabajadoras rurales contra el proyecto neoliberal y los tratados de libre comercio.

El 15 de octubre es una fecha importante de esa campaña, puesto que en cada uno de los países se realizará una marcha simultánea con el objetivo de dar a conocer públicamente sus propuestas a la sociedad civil y a los gobiernos.

Decidieron también emprender, el próximo 1 de diciembre, una campaña regional sobre la prevención del VIH/Sida; evaluar las políticas y los planes dirigidos a las mujeres rurales; boicotear los productos y alimentos transgénicos, así como llevar a cabo campañas de información y concientización en torno al respeto y la defensa de los recursos naturales, las semillas autóctonas y las plantas medicinales.

También pidieron servicios de salud integrales para las mujeres víctimas de conflictos armados, programas de atención psicológica gratuita para las campesinas e indígenas, y un mayor fomento a sus derechos sexuales y reproductivos.

En educación, convinieron en que los presupuestos destinados a la educación deben garantizar la continuidad de la educación de las niñas rurales y desarrollar programas de rescate, revalorización y fortalecimiento de las lenguas y culturas indígenas, con enfoque de género.

Con respecto a la violencia, pretenden impulsar la creación de redes para la prevención de este flagelo hacia las mujeres rurales; exigir el cumplimiento de los acuerdos de reparación en casos de violencia de parte del Estado, y la asignación de recursos de para la implementación de albergues y casas de refugio para víctimas de violencia o abandono.

Fuente: www.mujereshoy.com - Ref.: La Jornada, Cimacnoticias.


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