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Discurso de Oscar Berger, con motivo del acto de toma de posesión del Gobierno de la República de Guatemala

La Revista ::::albedrio.org:::: pone a disposición el siguiente documento exclusivamente como objeto de estudio y análisis socio-político.

Mi Querido Pueblo de Guatemala,

Amigos Presidentes y Dignatarios representantes de pueblos hermanos que hoy nos acompañan,

Autoridades de los poderes del Estado y de la Iglesia,

Amigas y amigos todos,

Soy Oscar Berger, un ciudadano como cualquiera de ustedes que alguna vez soñó con una Guatemala grande y próspera. Con una Guatemala justa y solidaria. Un ciudadano que, como ustedes, imaginó una Guatemala íntegra y con valores. Una Guatemala en paz, pero sobre todo, una Guatemala unida.

Hoy dejamos atrás una etapa de frustración y desaliento. La palabra confrontación, es parte del pasado. Hoy las palabras que debemos pronunciar y hacer realidad son unidad, seguridad, justicia, trabajo, salud y educación para todos.

Soy un ciudadano al que la gran mayoría del pueblo guatemalteco le confirió, el pasado 28 de diciembre, una gran responsabilidad, la más grande de todas… la de hacer realidad el sueño de toda una nación. Por voluntad del pueblo de Guatemala, hoy me entregan el mandato de ser el primer servidor público del país.

Y es una responsabilidad que hoy acepto y asumo con humildad, respeto y emoción dispuesto a consagrar los próximos cuatro años de mi vida al trabajo para lograr el país que todos queremos.

Soy un ciudadano como cualquiera de ustedes. Pero sólo no soy nadie. Los éxitos de esta gestión no serán responsabilidad exclusiva del gobierno de Berger y su equipo, sino que serán producto del esfuerzo compartido por todo el pueblo guatemalteco.

El gobierno de Guatemala que presidiré necesita de ustedes. Se acabaron los tiempos de los gobiernos unipersonales, del caudillismo y el centralismo. Hoy la fuerza la constituye el pueblo unido.

Necesito que entre todos hagamos de estos cuatro años de gobierno, días de trabajo por un futuro mejor. Que los logros de cada uno sean de regocijo colectivo.

Los últimos años hemos observado cuanto daño hace a Guatemala una gestión de gobierno sin valores morales y éticos. Los escándalos de corrupción y el abuso del poder, denunciados tantas veces por la prensa, la participación de altas autoridades y funcionarios públicos como actores centrales en recurrentes denuncias de estafas y desfalcos de los recursos del pueblo, han llevado a los guatemaltecos a perder su confianza en las instituciones del estado y en sus gobernantes.

Por eso, necesito de ustedes. No solamente de su trabajo, porque vienen tiempos difíciles, sino de su papel como fiscales del ejercicio del poder en todos los niveles. Necesito que controlen las acciones del presidente y del poder ejecutivo… pero también ustedes, como pueblo soberano, tienen el derecho y el deber de levantar la voz cuando sus representantes en el congreso no se están comportando como tales. Hoy la mayoría en el congreso no la tiene ningún partido político... La tiene el pueblo de Guatemala.

Guatemala está fundada en diversos pueblos y culturas que constituyen la base y el alma de su identidad. Los pueblos indígenas son parte fundamental de lo que somos: de nuestras raíces, de nuestro presente desigual y son un enorme potencial para nuestro futuro. Los valores, conocimientos, memoria histórica y trabajo creativo que cada uno aporta sustenta el ser de la nación sustenta su actuar vivo y debe animar la fecundidad entre sus culturas.

Reconociendo nuestras raíces, superando estas fracturas y trabajando juntos en nuestra diversidad, consolidaremos la unidad nacional.

Y ese será, al finalizar la gestión de este gobierno, nuestro mayor logro. Y cuando digo “nuestro” no es el del presidente y su equipo de trabajo… sino que me refiero al logro de toda una nación. Una nación que aprendió que la unidad hace la fuerza; los guatemaltecos unidos, respetuosos de sus diferencias, enriquecidos en sus ideas por esas diferencias, lograremos hacer de Guatemala un espacio donde se comenzarán a gestar las condiciones para el florecimiento de una mejor nación. Eso es lo que queremos para nuestro país.

Amigos y amigas. El momento del cambio ha llegado. Y juntos lo vamos a hacer posible. Y vamos a encarar los cambios con decisión y con coraje, avanzando sin pausas. Vamos a lograr el cambio de la visión que tenemos de este país,… vamos a cambiar, pero no a dividir.

La mayoría de los guatemaltecos queremos lo mismo aunque pensemos distinto, sin importar el color de la piel, la religión o la simpatía política.

Pero no podemos hablar de unidad sin impulsar el cumplimiento de los acuerdos de paz. Esta tarea será fundamental en este gobierno, de manera de asegurar el respeto a los derechos humanos y la igualdad para todos. Para tener un proyecto en común, necesitamos fomentar el diálogo y lograr un país en paz.

Ningún cambio es posible de la noche a la mañana. Y ningún cambio es posible si los ciudadanos no están realmente comprometidos, junto con su gobierno, a llevar adelante las acciones necesarias para lograr los mejores resultados.

Y no hay cambio posible si permitimos que sobrevivan ámbitos de impunidad. Necesitamos eliminar de las instituciones públicas toda sospecha de impunidad y corrupción para que los ciudadanos recobremos el respeto y la confianza hacia los organismos del Estado. Y esta es una tarea que vamos a hacer en conjunto el Poder Ejecutivo, el Congreso, el Poder Judicial y demás órganos, pero, principalmente, ustedes.

Como presidente de todos los guatemaltecos, en este momento me estoy comprometiendo con mi pueblo para asegurarles que vamos a hacer todas las investigaciones administrativas que nos corresponden y pondremos sus resultados a disposición de la justicia. Ella se encargará de juzgar y castigar a aquellos funcionarios corruptos que se beneficiaron de los recursos del estado.

Y como presidente de los guatemaltecos, en este momento me estoy comprometiendo con mi pueblo para asegurarles que ningún funcionario de esta gestión que hoy comienza, será impune. Nadie estará por encima del imperio de la ley. Quiero ofrecerles transparencia, seguridad y confianza. Quiero que las puertas de todas las instituciones estatales estén abiertas a todos los ciudadanos de Guatemala como fiscalizadores de nuestra gestión.

Como antes mencionaba, vienen años de trabajo, sacrificio y austeridad para todos… el país con el que nos encontramos eso nos indica:

En los últimos cuatro años aumentó la pobreza en las ciudades y sobre todo, en el campo. El clima de confrontación influyó negativamente en el desempeño económico. Las exportaciones se estancaron; la inversión privada disminuyó mientras que la inversión pública ha sido escasa, inefectiva y frecuentemente señalada como poco transparente y con altos niveles de corrupción. Esto se ha traducido en menos trabajo, mayor pobreza e, incluso, en hambruna en algunas regiones del país. A pesar de estos factores negativos, Guatemala no ha colapsado gracias al esfuerzo que diariamente realizan millones de guatemaltecos con su trabajo y también al apoyo que nos brindan con sus remesas los guatemaltecos que trabajan en extranjero.

Guatemala es hoy un país pobre, pero de la pobreza se sale trabajando. Esa es la única forma, la única salida. Los guatemaltecos no le tenemos miedo al trabajo… lo que necesitamos es trabajo y oportunidades!!! Este es el desafío: lograr las condiciones necesarias para que todos los guatemaltecos puedan llevar el pan a su mesa.

Queremos trabajo con salario digno para todos. Vamos a impulsar la actividad productiva del país, creando las condiciones para que todos los guatemaltecos tengan empleo. Fomentaremos una nueva estrategia de desarrollo rural y apoyaremos la expansión de los motores de la economía.

Mantendremos la estabilidad de precios sin afectar un tipo de cambio competitivo y retomaremos el pacto fiscal como mecanismo que permita el reordenamiento de las finanzas públicas, la reorientación del gasto público y la transparencia de la gestión gubernamental. La inversión pública del estado en infraestructura se concentrará en mejorar la calidad de vida de las comunidades llevando el agua potable, la energía eléctrica, carreteras asfaltadas y acceso a vivienda. Todo esto se traducirá en progreso, fuentes de trabajo y condiciones favorables para el intercambio comercial.

Quiero, al finalizar mi gobierno, dejar una Guatemala con una economía sólida y con un ingreso familiar digno. Una Guatemala de la que los guatemaltecos no tengan que emigrar por falta de trabajo. Una Guatemala en la que habrá lugar para la fuerza productiva, las capacidades y la creatividad de todos sus hijos. Una Guatemala segura, visitada y conocida por miles de turistas que puedan gozar de las bellezas naturales, culturales e históricas del país y del calor humano de sus habitantes.

Queremos que Guatemala sea la tierra de la prosperidad y las oportunidades para todos. Pero para ello, debemos consolidar un país integrado, solidario y seguro.

La mayor riqueza que tiene Guatemala es su gente. Entonces, mientras más invirtamos en la gente, mayores posibilidades tendremos de avanzar hacia el desarrollo humano y la reducción de la pobreza. Por eso, la inversión social en educación y salud, que sirva de base para el desarrollo integral y sostenible de la población, serán los ejes centrales de nuestro gobierno.

Un pueblo sin educación, no es un pueblo libre… y queremos para nuestra Guatemala un pueblo libre y soberano. Para ello, ninguno de nuestros niños puede crecer sin haber conocido una escuela. Por eso, el cambio también debe llegar al sistema educativo.

Y “cambio” no significa privatización. Cambio significa que vamos a impulsar la reforma educativa para mejorar la calidad y los contenidos en los programas de estudio tanto en la escuela básica como en la secundaria, nivel en el que garantizaremos una educación técnica moderna para los jóvenes.

Vamos a construir escuelas hasta en el último rincón de Guatemala, y también vamos a dignificar la labor de los maestros apoyando su capacitación, mejorando sus condiciones laborales y estableciendo sistemas adecuados de evaluación.

Cambio significa modernización: vamos a llevar la tecnología a esas escuelas, para que todos puedan asomarse a conocer las maravillas no solamente de Guatemala, sino de todo el mundo.

Y vamos a reforzar el programa escuela saludable, aprovechando los centros escolares para que se conviertan en lugares para mejorar la salud y nutrición de los niños. Un niño con hambre, no puede aprender. Un niño que no puede aprender, no tendrá las armas necesarias para insertarse en un mercado cada vez más profesionalizado.

Es objetivo de este gobierno, concretar un sistema de salud eficiente y gratuito, que garantice salud con calidad y calidez para las familias de mi Guatemala. Quiero que mi pueblo, sea un pueblo sano. Los hospitales y centros de salud serán pilares para la atención primaria y se convertirán en centros referenciales para las tareas de prevención.

Necesitamos sentir que vivimos en un país seguro. En un país donde la vida de cada uno de nosotros sea lo más importante. Queremos salir a las calles sin temor a ser asaltados. Los guatemaltecos queremos una policía capaz y honrada, una policía en la que podamos confiar...

Pero la responsabilidad de cuidarnos será una tarea coordinada entre los ciudadanos y el estado en la que se trabaje en la prevención y detección de las actividades que nos afecten.

Queremos un país en el que la seguridad esté respaldada por la justicia y el estado de derecho. Una Guatemala que pueda mirar de frente a sus hijos porque es un país donde los derechos humanos son respetados y son tomados como ley fundamental.

Lograremos que en Guatemala la ley sea cumplida, el delito va a ser castigado. El ladrón de gallinas, el funcionario corrupto o las mafias organizadas no serán impunes,… tendrán que enfrentarse a la ley que juzgará sus acciones.

Y estos deseos, no son solamente de Guatemala. Sino que son compartidos por todos los países del istmo. Guatemala renacerá como parte fundamental en la región. Queremos jugar un papel importante para convertir a Centroamérica en una región fuerte y sólida, que la posicione como una fuerza económica y política que merezca respeto en el contexto internacional.

Hermanas y hermanos; amigos y amigas… el momento del cambio ha llegado… porque sin cambio, no hay esperanza.

Soy Oscar Berger. Un ciudadano como cualquiera de ustedes que alguna vez soñó con una Guatemala grande y próspera.

Y acepto con honor y orgullo ser el presidente de todos los guatemaltecos, para que juntos y con la ayuda de dios hagamos de este sueño una realidad y que juntos, cambiemos la historia de nuestra linda tierra.

Muchísimas gracias y que Dios nos bendiga a todos.


Cortesía de Victor Ayála

 


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