SÍNTESIS DE LA EVALUACIÓN DEL
CEN DE NUESTRA PARTICIPACIÓN EN EL PROCESO ELECTORAL
DE 2003
La Revista ::::albedrio.org:::: pone a disposición
el siguiente documento exclusivamente como objeto de estudio
y análisis socio-político.
I. INTRODUCCIÓN
El Comité Ejecutivo Nacional de URNG presenta a la militancia
elementos evaluativos de nuestra participación en el
proceso electoral 2003. Se ha basado principalmente en la discusión
en el seno de este órgano de los temas siguientes: Estrategia
de URNG, Contexto nacional e internacional, Estrategia del
adversario y Evaluación del CNC. Se recibieron aportes
y sistematizaciones individuales y de colectivos orgánicos
o espontáneos, que en diferente medida están
incorporados en las reflexiones del CEN.
Se trata de esbozar las líneas generales que caracterizaron
nuestra participación en el último proceso electoral
para marcar la ruta de la superación de nuestras deficiencias
y limitaciones, buscando afianzarnos en lo positivo. El resultado
de estas elecciones, para el partido, constituyó un
revés de tal envergadura que nos lleva a poner a discusión
concepciones, prácticas y métodos del funcionamiento
político del partido.
II. CONTEXTO NACIONAL E INTERNACIONAL
La izquierda en general está en una constante búsqueda
de estrategias, expresiones de resistencia y formas organizativas
en medio de la exacerbación reaccionaria de dominación
a escala mundial. Los partidos de izquierda en el mundo tienen
limitados espacios de poder.
Pese a un funcionamiento deficiente para el fortalecimiento
y seguimiento de las relaciones internacionales, se hicieron
grandes esfuerzos por mantener la solidaridad de doble vía,
sin los resultados esperados debido a que la atención
internacional se volcó en otras áreas del planeta
ante el guerrerismo desatado después del 11 de septiembre.
A ello se agrega las deficiencias acumuladas en el trabajo
internacional a partir de 1997. Anotamos que durante los meses
previos a las elecciones, URNG tuvo sobre sí la presión
de partidos hermanos para que nos aliáramos con la ANN.
No tuvimos capacidad de detener y revertir estas tendencias.
La magnitud del daño que la fracción le hizo
a URNG, está por establecerse. Una primera valoración
refleja que la fracción sembró reservas y desconfianzas
en el seno de la militancia, para lo cual se valió de
la descalificación como forma de debate y lucha política
dentro del partido.
Con el apoyo de un sector del CACIF, la fracción intentó desprestigiar
a URNG al publicitar sistemáticamente la supuesta alianza
con el FRG; buscando proyectar ante el electorado una imagen
de URNG como fuerza desarticulada sin perspectiva y sobre todo
como un proyecto por el que no vale la pena votar.
En su doble discurso la ANN se presentó ante ese sector
como la "izquierda aceptable" funcional al sistema
para el gran proyecto del poder económico, y como tal,
jugó el papel de neutralizador de la URNG.
En el ámbito nacional, una valoración general
nos indica que la actual Ley Electoral y de Partidos Políticos
es uno de los impedimentos más fuerte, si no el principal,
para excluir a los partidos democráticos de la posibilidad
de triunfo. Si persiste la recepción de votos solo en
las cabeceras municipales, el financiamiento electoral de los
grandes grupos económicos sin tope y sin control, la
hegemonía en los medios de comunicación, las
elecciones futuras repetirán los rasgos que caracterizaron
y decidieron las recién pasadas, las cuales han sido
las más caras de nuestra historia.
Una característica que tuvo efectos directos sobre URNG,
fue la campaña por el voto útil o voto diferenciado,
en un contexto de lucha feroz por el mantenimiento del FRG
en el poder con un adversario que intentó y logró recuperar
el control mayoritario del aparato de Estado. El fantasma de
Ríos Montt como riesgo tuvo efecto en sectores democráticos
y aún en las filas y base de simpatizantes que optaron
por el voto favorable a quienes consideraron el adversario
mas fuerte contra el FRG.
Necesariamente hay que destacar el
papel de los medios de comunicación, especialmente los
escritos porque en estas elecciones su papel fue decisivo,
en las capas medias urbanas en el interior del país
y en la ciudad capital. Fueron elecciones determinadas por
el gran capital, la utilización de los recursos del
estado y el papel de los medios de comunicación a favor
de las opciones de derecha.
Con relación a URNG, el sistema construyó una
imagen negativa, sobredimensionando o utilizando nuestros errores
y deficiencias o inventándolos. Se creo la idea de una
izquierda dividida y fragmentada, desfasada y sin propuestas
factibles, trasnochada. Se nos invisibilizó o se nos
distorsionó. A lo anterior se sumó la imposibilidad
de romper el cerco informativo por parte del CEN que reconoce
sus deficiencias y responsabilidades a diferente niveles en
al conducción del proceso electoral.
La violencia general afectó estas elecciones. URNG sufrió atentados
y agresiones que incluso cobraron la vida a varios compañeros
y una compañera, en accidentes no suficientemente esclarecidos
unos y en acciones deliberadas, con claro contenido político
y represivo otros.
III. ESTRATEGIAS Y
DESARROLLO DE LA CAMPAÑA
Las medidas organizativas, la elección interna de candidaturas
a los distintos cargos, la búsqueda de recursos, las
giras, etc, se iniciaron tardíamente en relación
a lo prematuro y prolongado de la campaña electoral
guatemalteca.
Por otro lado la estrategia electoral se definió sobre
supuestos, algunos de ellos fundados en el subjetivismo o una
proyección mecánica de la experiencia electoral
de 1999. Los principales elementos que se consideraron al elaborar
la estrategia fueron:
- Sobredimensión de la fuerza electoral o voto duro,
el cual se estimo aproximadamente en un 8%.
- Sobredimensión del grado de organización, estructuración
y funcionalidad del partido, y de respuesta de la militancia.
- Expectativa de captación de fondos en base a promesas
y ofrecimientos, pero sin base propia.
Desde la firma de la paz el adversario inició de manera
sistemática la distorsión e invisibilización
de la imagen y del papel de URNG como constructora de los acuerdos
de paz y como hilo conductor de una larga etapa de lucha. Nuestra
imposibilidad de romper ese cerco, y nuestros propios errores
hacen que en esta llamada transición no tengamos una
imagen y condiciones adecuadas para el impulso de nuestras
banderas de lucha de manera clara y precisa, diferente a las
otras fuerzas.
Hubo dos visiones sobre la estrategia electoral, desarrollándose
en medio de la campaña resistencias y contrapesos. Estas
visiones contrapuestas afectaron todo el proceso. Este fue
un aspecto de fondo que tiene que ver con los objetivos que
nos plantamos como partido, cuya principal expresión
de lucha política es lo electoral para el ejercicio
del poder. Durante la campaña fue perceptible que esta
definición no fue compartida por todos.
Por lo tanto no hubo coincidencia en el tipo de campaña
a realizar, en la imagen de la candidatura presidencial y vicepresidencial
y el papel que a cada uno de ellos correspondía, dando
como resultado que el binomio no se empató en la profundidad
necesaria en los diversos aspectos de la campaña con
tendencias en paralelo, pese a esfuerzos por lograr la coincidencia,
tal es el caso del discurso, que no fue construido conjuntamente
ni manejado complementariamente, de ahí el énfasis
o el peso particular que le dio cada uno; la imagen corporativa;
la disciplina política.
La problemática presentada como la crisis en el binomio
presidencial, residió en la contradicción entre
la estrategia acorde a las condiciones del sistema político
electoral y la posición del candidato vicepresidencial
que exigió presencia en la imagen corporativa y en el
desarrollo de las diferentes fases de la campaña, acorde
a la participación y la representatividad de los pueblos
indígenas, problemática que no pudo resolver
el CNC y que se trasladó a la IE para su tratamiento.
Aspectos de tipo político como los arriba mencionados
relacionados con la concepción de la estrategia electoral
dificultaron el accionar del CNC que no pudo desempeñarse
contando desde el principio con líneas políticas
claras.
No hubo la suficiente orientación y complementariedad
entre las campañas municipales, distritales y nacional
en términos del discurso, las giras, la imagen corporativa.
El problema de no tener un trabajo municipal consistente impidió la
selección con antelación de los candidatos y
su formación. Las candidaturas por listado nacional
y Parlacen no se complementaron con el binomio presidencial
y lo distrital. El CNC no las integró a la estrategia
global, así como tampoco en el caso de Ramón
Cadena, que fue un candidato con características particularmente
positivas. Algunos candidatos y candidatas distritales y al
Parlacen tampoco se involucraron plenamente en la campaña.
Nuestra visión de campaña fue muy estrecha, sobredimensionando
los logros aparentes a nivel local y generalizándolos.
Las prioridades, en base a la experiencia anterior y otros
elementos con los que se contaron, no fueron establecidas a
nivel de municipios para hacer esfuerzos especiales en ellos.
La precampaña debió haberse iniciado mínimamente
un año antes, por lo que no cristalizó en sus
objetivos de preparar y afinar las estructuras para la etapa
posterior. Ambas sufrieron retrasos, tanto por las contradicciones
internas alrededor de la naturaleza de la campaña (si
binomio o si candidato presidencial) como por la falta de financiamiento
y la debilidad estructural.
En otros caso se precipitó la lucha por diputaciones
sacrificando exitosos casos de gobierno municipales. Significo
un salto al vacío porque perdimos los dos espacios.
Hubiera sido preferible repetir alcaldías, consolidar
los éxitos y trabajar para una promoción posterior.
Factor negativo y de mucho peso fue la precaria situación
económica del partido y la imposibilidad, por diferentes
factores, de contar con el financiamiento básico de
la campaña. Esto tuvo repercusiones en el funcionamiento,
la autonomía de los departamentos y municipios, los
plazos, el inicio de la campaña, retrasada por el factor
económico, hasta la imposibilidad de resolver el transporte
de nuestros electores.
En la presente campaña hubo contradicciones no resueltas
en relación del papel de lo técnico. El partido
deberá profundizar con el objeto de ubicar y asimilar
correctamente el necesario papel del factor técnico.
El desarrollo de la campaña electoral fue un reflejo
de la situación del partido, las candidaturas, el discurso,
las giras y actos públicos no tuvieron homogeneidad
y en gran medida expresaban más las características
internas que sociales y amplias.
IV. ALIANZAS
La experiencia valorada como negativa de la alianza en las
elecciones de 1999, tuvo un peso muy fuerte en la decisión
de privilegiar las candidaturas internas a nivel de binomio
presidencial. Esta decisión obedeció a una
opinión generalizada, que fue expresada reiteradamente
a nivel departamental y municipal de que no debíamos
cometer el mismo error y que debíamos tener candidatos
propios.
Pese a que esta decisión era aplicable solamente al
binomio presidencial y no así a nivel de las corporaciones
municipales y candidaturas distritales, de hecho esto se reprodujo
en cascada a todos los niveles. La ampliación de las
candidaturas debía hacerse a nivel de diputaciones y
fundamentalmente la gran alianza debía hacerse a nivel
municipal.
Viéndolo en retrospectiva, el panorama político
de polarización de fuerzas imposibilitó las alianzas
partidarias. Por otro lado, existió presión o
demanda de personalidades de izquierda y otras fuerzas para
que apoyásemos a ANN, no como alianza sino sumándonos
a esa agrupación.
Nuestra propuesta de incorporar a representantes sociales no
tuvo receptividad cuando se intentó. El problema de
fondo con el movimiento social es que no hemos creado las condiciones
que posibiliten dicha alianza.
Tenemos compañeros dentro del movimiento social y fue
con ellos o ellas, de manera individual que se les propuso
la participación electoral, sin el respaldo de una relación
institucional o sectorial. En última instancia, podemos
afirmar que integrar a alguien en estas condiciones no es conveniente
para URNG ni para el movimiento sectorial, ni siquiera para
el compañero o compañera dirigente. En algunos
casos es evidente que compañeros y compañeras
valoraron como más importante mantener los espacios
en su sector.
El planteamiento de la alianza con el movimiento social y específicamente
con organizaciones históricamente afines fue a destiempo.
No tomamos en cuenta la relación debilitada y el alejamiento
de estas organizaciones y el nuevo escenario en que nos movemos.
En general hay rechazo en el movimiento social al relacionamiento
con los partidos políticos.
La dificultad o el fracaso de construir una correcta política
de alianzas no es el resultado de una decisión equivocada,
sino en el fondo hay resistencia y autosuficiencia al considerar
que no se necesita de aliados para llevar adelante el proyecto
revolucionario, la gran tarea de transformar las estructuras
en el país.
Pero no se puede decir que el rechazo conceptual y práctico
de las alianzas esté institucionalizado, aunque esté relativamente
generalizado y tuvo expresiones fuertes dentro del partido,
que frustraron la maduración de posibilidades reales,
con argumentos sectarios, como es el caso de Mixco y Escuintla.
Estos son claros reflejos de una visión arcaica, de
un grupo hermético dentro de la sociedad. Es el efecto
en las candidaturas de un mal mas serio: la falta de apertura.
A nivel municipal la alianza con Comités Cívicos,
que constituía una posibilidad concreta, fue descartada
en la práctica.
El planteamiento de URNG de buscar la alianza con el movimiento
social y no con partidos políticos, tuvo una intencionalidad
política correcta, independientemente de la ausencia
de una base sólida para hacerla efectiva.
Tenemos que rectificar nuestra política, pero también
queda abierta la discusión y el análisis sobre
las posibilidades que presenta el movimiento social para realizar
alianzas, al menos con nosotros. El movimiento social tiene
sus propios intereses, incluso intereses políticos y
económicos. Probablemente no estén dispuestos
a poner en riesgo su institucionalidad, que tiene en algunos
casos apoyos cuantiosos, salvo si hay certeza de la pujanza
y fortaleza de esa opción política.
También pueden incidir intereses legítimos de
las organizaciones sociales, sus agendas, sus posibilidades
y lo que han ido construyendo ante lo que URNG les puede ofrecer
de manera concreta.
En general, URNG debe plantearse la revisión de su estrategia
y las alianzas, más allá del movimiento popular,
y determinar en qué momento hay una desviación
de los planteamientos originales para la transición
a la democracia, en la que otros sectores deben jugar su papel
para construirla.
Y esto quiere decir que también debemos trascender el
esquema de tratar de ser únicamente la expresión
de los sectores más marginados. La amplitud es parte
fundamental de la estrategia política y el instrumento “partido” es
para ganar cuotas de poder por medio de las elecciones. Sólo
con un partido grande y abierto, vinculado a diferentes sectores
de la sociedad se pueden resolver las grandes carencias actuales.
URNG debe asumir la convicción de que las tareas democráticas
sólo se pueden llevar a cabo en la convergencia y alianza
con sectores progresistas, democráticos y con la fuerza
social con que haya coincidencia en objetivos, trabajando cada
quien en su espacio, pero confluyendo en momentos decisivos,
como son las luchas reivindicativas y los eventos electorales.
V. ESTRUCTURA Y FUNCIONAMIENTO
La estructura tiene como una función, percibir e interpretar
la realidad para definir la estrategia, en este caso electoral.
URNG percibe la realidad a partir de núcleos estrechos
y por lo tanto con visión limitada. Como partido aún
no hemos concluido la etapa de estructuración, y menos
aún de funcionamiento.
La estructura es muy pesada, no tiene la facilidad y capacidad
de tomar decisiones y es irregular, es una estructura grande
en lo formal, pero inoperante, que no incluye y no tiene la
capacidad de asimilar a la membresía, que no da tareas,
y por lo tanto no tiene la capacidad de aprovechar el capital
humano y sus fortalezas.
Asistimos a las elecciones con estructuras débiles,
que no han tenido trabajo político permanente. En los
municipios y departamentos no estamos en la diversidad de estructuras
donde se aplica lo político y la organización
social. No logramos generar incidencia política a ninguno
de los niveles de la estructura como tal, desde lo nacional,
la bancada, hasta lo departamental y local.
Estructuralmente
no estábamos preparados para dar la batalla electoral.
La estructura departamental ha sido un cuello de botella donde
se estanca la comunicación orgánica, los comunicados,
los boletines, la orientación.
URNG sigue siendo una organización de base social predominantemente
rural, que hay que consolidar y ampliar, pero es indispensable
y urgente proyectar el trabajo a los medios urbanos: cabeceras
municipales y departamentales, ciudad capital y departamento
de Guatemala.
Necesitamos trabajar y definir nuestra propia concepción,
métodos y formas de funcionamiento y estructurales que
trasciendan las definiciones de la ley electoral, su esquema
y su estrechez.
El funcionamiento es uno de los grandes y principales problemas
no resueltos del partido, prácticamente en todos los
niveles de la estructura, desde el CEN hasta las subfiliales,
pasando por las comisiones nacionales y equipos. Al no tener
un funcionamiento concebido y diseñado para ser efectivo
en el cumplimiento de la función política, nos
movemos en los extremos: centralización y autonomía,
verticalismo y democratismo, sobrecarga de tareas y liberalismo
e incumplimiento.
Las comisiones fueron ineficaces en su mayoría, con
excepciones que hay que destacar, que no encontraron como enfilar
su quehacer. A nivel municipal, departamental y nacional, el
funcionamiento se ha basado en la participación y el
esfuerzos de unos pocos y pocas. Esta situación, así como
las deficiencias en general, se expresaron y repercutieron
descarnadamente en la campaña electoral.
Las deficiencias en el trabajo de la filial del municipio de
Guatemala y el CED del departamento de Guatemala tuvieron un
peso específico y hasta cierto punto determinante en
la derrota electoral, principalmente porque estos ámbitos
son los que, para cualquier partido significan la base de votos
a la cual se suman los departamentos del interior. Obviamente
era imposible montar una campaña sin el funcionamiento
pleno de estas estructuras.
Durante el proceso electoral, hubo capacitación de cuadros,
mujeres, definiciones, orientaciones y comunicación
en términos de criterios para seleccionar candidaturas,
validación del binomio y otros, pero hubo incapacidad
de mantener el ritmo del proceso iniciado. Este es un problema
más general en el partido enmarcado dentro de una sociedad
de una gran ineficacia y atraso. El partido no ha encontrado
ni diseñado su metodología para funcionar y priva
la lentitud y los plazos largos. Los ritmos de conocimiento,
aprobación y orientación son excesivamente lentos,
desde el CEN a lo local.
El momento electoral requiere de un funcionamiento específico
conformando un CNC, con una centralización máxima
en el jefe de este, a partir de que la dirección política
definió las grandes líneas electorales y depositó en
el CNC la responsabilidad. No debe ser el momento de discusiones
políticas de los órganos porque cualquier problema
puede afectar el desarrollo de la campaña.
Ello explica que ante la imposibilidad del CNC de resolver
la problemática de la llamada crisis del binomio, la
IE asume diferentes funciones del CNC. Queda establecido que
la IE cumplió con el papel para el que fue creado, pero
no restituyó el funcionamiento del CNC en el momento
debido, sustituyéndolo y creando frustración
y molestia en el CNC.
Debido a lo anterior, más dificultades y carencias de
otra índole dan como resultado que el CNC, estructura
temporal creada por el CEN, no contara con las condiciones
políticas y de funcionamiento ni los medios económicos
para llevar adelante su trabajo.
Cualquier estructura que va a conducir un proceso electoral,
es importante que tenga un mandato preciso y el nivel político
necesario que le permita resolver en el transcurso mismo de
la campaña los imprevistos y los problemas de un proceso
tan complejo y dinámico.
VI. CONCLUSIONES
URNG debe aprovechar aspectos positivos que son fruto del proceso
electoral: la convicción de la necesidad de construir
una estrategia eficaz y a largo plazo, que se base en el
conocimiento, la investigación y el análisis
de la situación del país; un programa de gobierno
que constituye una sólida base de propuesta a la sociedad
y de guía para la acción del partido, la acumulación
de una experiencia en procesos electorales que debe sistematizarse;
haber trascendido, a pesar de todo, a la opinión pública
y haber ampliado la identificación de nuestros símbolos,
propuesta, candidatos y candidatas.
URNG tuvo presencia nacional, lo que se logró realizar
sin fondos, con grandes esfuerzos de la militancia y los candidatos
y candidatas; fijó posición, las mas de las veces
muy positivamente valorada durante la participación
del binomio y otras candidaturas en diversidad de foros y entrevistas,
cuerpo de ideas y planteamientos que constituyen un bagaje
político que el partido debe aprovechar.
También es parte de la experiencia positiva el papel
de la militancia activa que se participó con entusiasmo
en cada una de las etapas del proceso. Debemos valorar en su
justo mérito, pero también en su potencial y
lo que representan como compromiso para URNG, los más
de cien mil votantes que posibilitaron 3 diputaciones, 8 alcaldías,
39 concejalías y 16 concejalías suplentes. Simpatías
y adhesiones que fueron más amplias que las expresadas
en el voto, la incorporación de nuevos compañeros
y compañeras a las filas de URNG, así como a
círculos de una periferia que desea encontrar en URNG
el ámbito donde expresarse políticamente y canalizar
inquietudes de diversa índole. Los espacios logrados
son espacios pequeños pero no necesariamente limitados
o estrechos para ser utilizados en la estrategia política
que decida el partido.
Evidentemente el enfoque y tratamiento del tema indígena
es dispar, y hay incidencia relativa a la forma como se trató y
definió en las antiguas organizaciones revolucionarias.
El partido necesita discutir el tema para tener una posición
política y una definición ideológica al
respecto, porque esta laguna se manifiesta en momentos como
el electoral. Hay otros, como la naturaleza e identidad del
partido, definida en el I Congreso, de los cuales hay que hacer
síntesis para que se conviertan en la base de la unidad
interna. De lo contrario las coincidencias conceptuales particulares
en relación a lo indígena, la relación
partido-masas, que en algo tienen que ver con la experiencia
de las organizaciones revolucionarias, se va imponiendo en
forma quizás de corrientes de pensamiento, en cuyo caso,
también habrá que debatir qué validez
tiene dentro del partido. Es necesario también caracterizar
estas corrientes de interés grupales. En el proceso
electoral este es un elemento que repercutió en la dispersión
de intereses e involucramiento.
Para interpretar a la sociedad de hoy URNG debe involucrarse
en el conocimiento a fondo de los cambios en las percepciones
y en la conciencia, los nuevos valores y códigos en
la ciudadanía, debido a cambios estructurales como la
globalización, la globalización de la información,
en sectores como la juventud, pueblos indígenas, mujeres
y la concepción de la democracia.
Por último, URNG tiene la disposición y necesidad
de llevar esta reflexión a los sectores de la sociedad
guatemalteca, que tiene algún grado de inquietud sobre
el futuro de URNG y podrían ser aliados potenciales.
Guatemala, 7 de febrero de 2004
Tomado de www.urng.org.gt
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